El festival de Aix-en-Provence es sin duda una de las citas más atractivas dentro del cada vez más amplio panorama de festivales veraniegos dedicados a la música clásica que surgen por doquier. De entrada, es uno de lo más consolidados, pues viene celebrándose nada menos que desde 1948, en una Francia que aún estaba intentando recuperarse del cataclismo de la segunda guerra mundial. Pocos medios y mucha ilusión hicieron que lo que parecía una iniciativa casi amateur llegue este año a su sexagésimo novena edición con una salud que muchos jovencitos (festivales o no) envidiarían. La calidad y la variedad de sus propuestas, unidos a una ubicación realmente ideal como es la encantadora ciudad e Aix-en-Provence, que bien merecería una visita incluso sin festival, hacen que sea un destino veraniego ideal para el aficionado.
La oferta de este…
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