Muchas maravillas posee esta Pasión, y casi todas se mostraron en el escenario del Kursaal. Otras se intuyeron, caso de los pasajes cantados por la contralto Bogna Bartosz, de voz limitada y lineal, irrelevante; pero Erbarme dich es un aria tan bella que se impone sobre esas consideraciones. Tampoco Yetzabel Arias sobresalió, ni el bajo Donald Bentvelsen como Cristo, y en ellos tres estuvo lo menos interesante de la interpretación. El tenor Tilman Lichdl cantó a otro nivel, y además demostró unas dotes estupendas para transmitir la complicidad, la pedagogía y el pasmo del Evangelista. En cuanto a Klaus Mertens, su gran clase merecería reseñarse tras un punto y aparte, pues estuvo en un plano de excelencia y dominio simplemente superior. Un gran profesional.
La Easo Eskolania también sobresalió. Su clase no causa sorpresa, pues surge de…
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