En una Europa que en el día en que viajaba a Portugal trazaba líneas rojas, elevaba advertencias y anticipaba un nuevo escenario marcado por la tensión ante la (considero) desafortunada decisión británica de abandonar la Unión Europea, un contrapunto de diálogo y encuentro se tendía desde la periferia del continente hacia una Gran Bretaña más allá del Brexit: la undécima edición del festival Música e Revolução, que en la Casa da Música de Oporto nos volvía a demostrar que Europa hemos de construirla como una comunidad cultural en la que nos (re)conozcamos a través de la profundización en la idiosincrasia del otro para encontrar esos puntos comunes que necesariamente son el aglutinante de un continente en marcha, frente a unas grietas y fracturas siempre agudizadas en contextos de crisis y discrepancias...
...ahora bien, que la crisis…
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