Es legítimo preguntarse, sin llegar a la crítica lapidaria de Berlioz que figura en el programa, si hacía falta una reposición de esta obra, simpática pero no la más importante ni interesante de su autor, del que faltan aún títulos por reponer o por tener una primera oportunidad (en absoluto o en mucho tiempo). Sobre todo cuando es la versión escénica de la última vez, aunque, lamentablemente, no estuvo en ella el gran motor de su creación, la inolvidable Natalie Dessay.
Se entiende que haya querido darse una oportunidad a otro gran tenor amado por el público de recrear uno de sus personajes fetiche. Y es cierto que Camarena salió con la frente bien alta (y un bis) del reto. Derrochando simpatía, naturalidad, calidad tímbrica, técnica impecable y sobre todo un estilo y línea de canto fascinantes logró estar a las alturas de sus grandes…
Comentarios