Dieciséis primeros, catorce segundos, doce violas, diez cellos y ocho contrabajos: tal era la imponente sección de cuerda de la BBC Philharmonic sobre el exiguo escenario del Teatro Arriaga, así que podría decirse que el aspecto de la tarima era un tanto abigarrado, con músicos literalmente ocultos en los reducidos hombros. El lugar natural de celebración de los conciertos sinfónicos en Bilbao es el Euskalduna, pero el regreso de Mena a Bilbao se materializó en el histórico teatro a la italiana del Casco Viejo bilbaíno. Fue una elección oportuna: Mena y su orquesta no llenaron el Arriaga, con la platea cubierta pero con los pisos de palcos mondos o casi, y ese mismo público trasladado a la enormidad del Euskalduna no hubiera resultado un éxito, sino que hubiera parecido un fracaso -sin serlo: pero con la respetable cifra de 1.000…
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