El festival de Dresde que este año celebra un jubileo de cuarenta años, se ha presentado siempre con un motto alusivo, por ejemplo, Mozart como dramaturgo (1981), Tradiciones operísticas dresdeianas (1983) y, en 1989 Cuatro décadas de cultura musical socialista, justo antes que los manifestantes de la Plaza del teatro frente a la Ópera o Theaterplatz, terminaran cargándose al socialismo de la República Democrática Alemana.
Jan Vogler, el chelista intendente de los festivales desde el 2009 se inclina cada vez más hacia la abstracción con nombres como Fuego y hielo (2015), o Tiempo (2016). Vogler una vez me dijo que los nombres le salen luego de una meditación individual sin propósito determinado. ¿Se habrá dado cuenta que al elegir Licht (luz) en el 2017 su psique lo había llevado directamente a tratar de desmentir esa proverbial “negrura”…
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