Ciento veinte actividades en nueve días: conciertos en la Gewandhaus y al aire libre, en iglesias y edificios públicos, más conferencias, caminatas y visitas guiadas en alemán e inglés. Así se movilizó la ciudad de Leipzig para asociar el recuerdo de su mejor organista y el agustino iracundo que tan bien supo inspirarlo al decidir, hace justo quinientos años, que Dios también podía hablar alemán. Es bajo el signo de esta revolucionaria emancipación que Bach y Lutero viven y colean en cada rincón de Leipzig esta primavera.
Cuando la visité por primera vez en 1986 Leipzig era una ciudad que, francamente,… estaba hecha una porquería. ¡Vieran ahora el cambio! Los edificios y fachadas que sobrevivieron la guerra han sido finalmente remozados y el desarrollo urbano de los últimos años es particularmente notable en la Augustusplatz, la plaza que…
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