Hay ocasiones en que la música parece encontrar un modo de detener el tiempo, de serenarlo, como decía Fray Luis de León al referirse a la que creaba Francisco de Salinas. No porque el tiempo deje de importar, sino precisamente por lo contrario, porque halla al fin en un instante casi detenido la forma de expresarse por completo; el breve espacio entre el fin de una nota y el comienzo de la siguiente, la respiración del cantante, el movimiento del brazo que devuelve el arco a su punto inicial, son tan densos como sinfonías completas, pues se cargan, al conseguir casi detener el tiempo, de la esencia de todo lo que ha ocurrido antes y también de todo lo que transcurrirá después. Son los verdaderos, los grandes artistas los que llenan esos instantes, y lo hacen porque consiguen decirnos cosas importantes, aunque no siempre seamos capaces…
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