Seguramente con la única excepción de Mozart, no es habitual asociar el nombre de Riccardo Muti con el canon alemán. Desde luego no con Bruckner, de cuyas sinfonías ha dejado -y de eso hace ya mucho tiempo- apenas un par de grabaciones oficiales de la Cuarta y de la Sexta (EMI). Lo cual no significa que no haya cultivado ese repertorio (un servidor le escuchó años atrás una estupenda Segunda sinfonía con la Filarmónica de Viena), como demuestran los registros extraoficiales que circulan por ahí (la mayoría de ellos con esa misma orquesta). El caso es que ésta es su primera grabación de la Novena sinfonía. Y -digámoslo de entrada- es una decepción. Los tiempos no son ni ligeros ni lentos, las texturas sonoras se distinguen bien, la Sinfónica de Chicago exhibe su legendario poderío, y se nota que ha habido un trabajo de ensayo concienzudo.…
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