Jóvenes, serios, con la voluntad de mostrar la solidez de su música sin perderse en demostraciones jubilosas que nos recuerden lo jóvenes que son, esto es: sin querer granjearse simpatías. Incluso su vestimenta, gris, colabora a hacer de la Asian Youth Orchestra una formación responsable y que se expone al público en términos estrictamente musicales. No hay colorines, ni se bailan mambos, ni los miembros se muestran divertidos. No es una orquesta de jóvenes tahures, sino de jóvenes músicos. Todo en su concierto se atuvo escrupulosamente a ese rigor, comenzando por la elección del programa.ú
As the heart soars es un encargo pintiparado para abrir los programas de la gira de esta orquesta. Es breve, bonita y efusiva como un apretón de manos bien trabado, no tiene ni mayores complicaciones ni mayor interés. Terminado ese cordial saludo salió…
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