En 1974, mientras a los 24 años preparaba mi primer viaje a Europa, el Covent Garden estrenaba la puesta de Bohème que bajaría de escena en el 2015. Fue la producción que más duró en el cartel de la casa y al momento de morir ya estaba hecha una porquería: rancia, oscura, y aplastada por sucesivas hordas de cantantes ensayando sus propios amaneramientos en lugar de seguir a Puccini.
La nueva puesta de Richard Jones sí que sigue a Puccini, porque este astuto innovador, tal vez el mas talentoso regisseur británico de la actualidad, ha preferido en este caso un movimiento escénico convencional, pero, he aquí su astucia, sin amaneramientos. Es gracias a ello que el realismo de Jones logró equipararse al de Puccini. Y con espontaneidad contemporánea, a pesar de ser ésta una Bohème ambientada en la época de Luis Felipe. Sólo la buhardilla ha…
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