Manuel Palau compuso música pegada al terruño, de raíz. No sólo porque en ella estiliza elementos del folclore valenciano, que también, sino porque el músico pudo suceder a Nemesio Otaño en el Real Conservatorio Superior de Madrid pero prefirió quedarse a dirigir el de Valencia, así como el Instituto de Musicología y Folclore de la Institución Alfonso el Magnánimo. Decía Salvador Seguí que Palau era un erudito y deportista. Era religioso, de vida austera y se sentía atraído por la naturaleza. Vivió y trabajó hasta el 18 de febrero de 1967 en Alfara del Patriarca, un pequeño municipio de la huerta que rodea a Valencia. Asins Arbó añade que era afable y comprensivo como profesor, que dominaba varios idiomas y estaba al tanto de las innovaciones que se producían en Europa. La música electrónica -decía el maestro- permite “un futuro de…
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