El Festival Verdi de Parma fue inaugurado el día 28 de septiembre con Jerusalem y continuó dos días después con la presentación de una nueva producción de Stiffelio. Esta ópera contiene momentos de música hermosísima y “posiciones escénicas”, como dirá, Verdi, muy logradas. Para mí, Stiffelio, es, de todas maneras, una ópera de resonancias, de queridos recuerdos: algunos momentos del Edgardo en Lucia, las partes finales del barítono en Macbeth, mucho de los dúos de la soprano con el protagonista en Rigoletto, el aria de Maria en Simon. Confieso mi dificultad para considerarlo un melodrama autónomo y es porque no consigo idealizar a ninguno de sus personajes. Stiffelio es un relato sin heroísmos, sin arrojos: cuenta una historia demasiado creíble. Por supuesto, no es que uno se encuentre a menudo con un pastor protestante que es yerno de…
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