Junto a su palacio en el barrio veneciano de San Polo, Marino Zane construyó en 1695 un palazzetto íntimo. Y en ruinas cuando, en 2006, lo compró la millonaria francesa Nicola Bru. La viuda agregó su apellido al nombre original, algo justificable si se piensa no sólo en el dinero que puso para restaurarlo sino en el que invierte anualmente la Fundación Bru en las actividades del Centre de Musique Romantique Française (CMRF), una robusta usina de investigación e interpretación musical dirigida por Alexandre Dratwicki.
El Centro no sólo organiza ciclos de música de cámara y solistas en la pequeña sala del Palazzetto y Scuole e iglesias cercanas sino que también produce libros y CDs sobre obras y compositores poco conocidos como Méhul, Felicien David, Hahn, Gouvy, Lekeu, Gustave Charpentier, y hasta el irreverente Hervé. También tiene una…
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