El título de esta reseña corresponde a un temprano poema (la sección final, creo) de Bertolt Brecht, si no me equivoco de 1933, de nombre La canción del autor dramático. Espero que no estemos otra vez en 1933 en ninguna parte del mundo, pero por si acaso. Tampoco lo estaba en 1859 Verdi, pero es cierto que su momento tampoco era fácil (¿habrá habido algún momento que lo fuera?). Y, sin contacto de ningún tipo con Brecht, y a su modo, él también cantó sobre tiempos oscuros, generales o particulares. Y en Ballo, como todas las obras siguientes hasta Falstaff y pese a momentos fugaces de luz, predominan las sombras y la oscuridad. Porque, como para muchos pero no todos, es esta obra y no Don Carlo(s) la que inicia -a la italiana más que a la francesa y no sobre Schiller sino sobre algo más modesto- la etapa más madura de la producción…
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