Las incursiones experimentales de la Royal Opera House fuera del vetusto teatro del Covent Garden son siempre una oportunidad para vivir música y teatro con la intensidad de un taller de trabajo en lugares que, como el Wilton Music Hall, son de fascinante sugestión. Se trata de un antiguo teatrillo de revistas bien al este de Londres, semiderruido, con paredes desde donde aún nos miran gastadas pinturas de odaliscas. El escenario se eleva muy por encima de las cabezas de los espectadores y la orquesta y su director están aún mas altos y detrás de la escena, como un decorado de fondo. La neblina de esos cigarrillos hoy prohibidos fue reemplazada por humo artificial para esta función que evoca la famosa adaptación fílmica de la Carmen de Peter Brooks. Se trata de una fantasía despojada de folklorismos ibéricos que se concentra en el juego…
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