Discos

Poco agitada

Raúl González Arévalo

martes, 5 de diciembre de 2017
Agitata. Arias de Antonio Vivaldi (“Agitata infido flatu” de Juditha Triumphans), Niccolò Jommelli (“Prigionier che fa ritorno” de Betulia liberata), Nicola Porpora (“In procela sine stella”), Alessandro Stradella (“Et egressus est”), Giuseppe Torelli (“Lumi, dolenti lumi”) y Giovanni Battista Brevi (“O spiritus angelici”). Fragmentos instrumentales de Giovanni Lorenzo Gregori (Concerto grosso op. II, nº 2) y Antonio Caldara (Sinfonia de la Passione di Gesù Cristo signor nostro). Delphine Galou, contralto. Accademia Bizantina. Ottavio Dantone, director. Un CD (DDD) de 63 minutos de duración. Grabado en la Sala Oriani del Convento de San Francisco en Bagnacavallo (Italia) en febrero de 2017. ALPHA CLASSICS, ALPHA 371.

La música religiosa barroca tenía un componente indudablemente teatral que la acercaba al género lírico mucho más de lo que sería la norma en el siglo XIX. Indudablemente, la prohibición en los Estados Papales de representar ópera favoreció el desarrollo del oratorio con un componente netamente dramático, como reivindicó Cecilia Bartoli con su recital Opera proibita (Decca). Más recientemente, Valer Sabadus y Nuria Rial insistían con un recital de dúos de música sacra italiana, un tanto plano en su resultado. Algunos compositores como Caldara tienen en su catálogo una amplia producción de oratorios y serenatas, como recuperaba el contratenor rumano en otro recital.

Delphine Galou tiene ya en su haber importantes grabaciones discográficas barrocas, fundamentalmente de Vivaldi (Orlando furioso en la versión de 1714 y Teuzzone para Naïve, Il Farnace en Dynamic), pero también de Steffani (Niobe, Regina di Tebe en Opus Arte) y Caldara (La concordia de’ pianeti). Era normal, por lo tanto, que para su debut discográfico en solitario se centrara en este estilo, aunque se ha alejado del repertorio lírico para centrarse en el religioso, a partir de un programa original que recurre a nombres poco conocidos (Gregori, Torelli, Brevi), más allá de Jommelli, Porpora,Stradella, Caldara y el más frecuentado de todos, Vivaldi. No se cierra al oratorio exclusivamente (las arias de Judith de Vivaldi y Jommelli), sino que de Porpora se recurre a un motete, de Torelli se ofrece una cantata y de Stradella un lamento. Completan el programa un concierto de Gregori y una sinfonía de Caldara.

Indiscutiblemente “Agitata infido flatu” (Vivaldi) es la pieza más conocida y la que más puede atraer la atención del oyente. De ahí que esté bien colocada al principio del programa, ofreciendo un elemento de comparación importante con “Prigionier che fa ritorno” (Jommelli). A partir de ahí las demás piezas se suceden, aunque a excepción del motete “In procela sine stella” de Porpora, no resultan particularmente llamativas. Otra cuestión es la oportunidad indudable de grabarlas y de hacerlo con unos buenos intérpretes, Galou y Dantone con su orquesta.

La mejor baza de la francesa es una voz de contralto que no abunda y que maneja con un buen dominio técnico. Pero la intérprete es más correcta que brillante en su sobriedad, no resulta particularmente fantasiosa en el fraseo ni en la ornamentación y a la postre es un tanto monótona.

La Accademia Bizantina es uno de los mejores conjuntos de instrumentos originales de Italia y su director Ottavio Dantone ha dado muestras sobradas de su competencia, condición que ambos renuevan holgadamente con esta nueva grabación, en particular con las piezas instrumentales seleccionadas.

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