Las últimas veces aquí del gran poema de amor de Wagner fueron en concierto, una, de Bayreuth (muy alabada, yo no estaba aquí) y otra terrorífica (lamentablemente estaba para el único patinazo que le he visto a Gergiev y sobre todo a casi todos sus artistas, con protestas bien audibles al final del segundo acto). Ahora hemos tenido un buen Tristán. Pero, como me canso de escribir siempre, bueno no es igual a excepcional ni a muy bueno. Y francamente esperaba mucho.
No soy un admirador de La Fura, ni en bloque ni en separado, pero esta puesta en escena ni siquiera usa demasiados efectos, aunque recurre a fantásticas luces y proyecciones de videos, y a una enorme esfera (que recuerda más a la luna de Melancolía, el film de Von Trier, y no sólo porque el director utilice el preludio de esta obra al principio, que a la esfera de Pomodoro en…
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