Novedades bibliográficas

Marx, un pensador antitotalitario

Juan Carlos Tellechea

martes, 2 de enero de 2018
Das Kapital © Pinterest

Ha llegado a mis manos en estos días el quinto volumen de la sección primera (I/5) de las obras completas de los filósofos, economistas, sociólogos, teóricos del socialismo y del comunismo Karl Marx (1818–1883) y Friedrich Engels (1820 - 1895), excelente, serio y concienzudo trabajo que acaba de ser publicado por la prestigiosa Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburg. La edición, en el marco del proyecto MEGA (Marx Engels Gesamtausgabe)) ha sido coordinada por los asistentes científicos Ulrich Pagel, Gerald Hubmann y Christine Weckwerth, y continúa el encomiable esfuerzo iniciado en 1970 en Berlín y en Moscú, al que contribuyen ahora más ampliamente científicos de Europa, Estados Unidos y Japón.

La publicación coincide con la conmemoración a partir del 5 de mayo próximo del 200º aniversario del nacimiento de Karl Marx en la ciudad alemana de Tréveris, a orillas del Mosela y fue presentada el pasado 29 de noviembre por Ulrich Pagel en la casa natal del pensador alemán.Volveremos en reiteradas oportunidades a estos textos originales en los próximos meses con motivo de las exhibiciones en Tréveris. Marx nunca fue marxista ni un pensador totalitario, afirma por su parte Gerald Hubmann, quien conjuntamente con Pagel y Weckwerth han editado las 1.894 páginas del volumen I/5 en el que analizan exegéticamente cómo fijaron Marx y Engels en 1846 en la Ideología alemana sus posiciones, tanto con respecto al movimiento de los jóvenes hegelianos (y especialmente con respecto a uno de ellos, Max Stirner) como en la relación con el filósofo Ludwig Feuerbach, quien al igual que Marx fue también discípulo de Friedrich Hegel, padre del humanismo ateo.

Textos testimoniales

El volumen contiene los 18 textos testimoniales (15 en la parte principal y tres en el anexo) que han llegado hasta nuestros días sobre la Deutsche Ideologie (Ideología alemana) que fueron editados o adaptados para una publicación conjunta por Marx y Engels en el período comprendido entre octubre de 1845 y abril/mayo de 1847. Se trata de 17 manuscritos y dos impresos. De estos manuscritos, 12 fueron editados por Marx y Engels, uno por Marx, otro por Engels; dos por Moses Heß (1812–1875) filósofo y escritor, uno de los primeros socialistas y pionero del sionismo, y Engels; y otro por Roland Daniels (1819–1855), médico y miembro de la Liga de los Comunistas, con la participación de Marx y Engels.

La Liga fue una organización revolucionaria secreta fundada en Londres en junio de 1847 como resultado del congreso de la Liga de los Justos que acordó cambiar su nombre al integrarse en su seno el Comité Comunista de Correspondencia creado en Bruselas a comienzos de 1846 por los exiliados Marx y Engels. En febrero de 1848 éstos darán a publicidad su programa bajo el nombre de Manifiesto del Partido Comunista.

El impreso fue escrito por Heß con la intervención Marx y Engels y se titula Obras del doctor Graziano. Dos años en París, estudios y evocaciones de A. Ruge. Arnold Rüge (1802–1880) fue escritor, miembro de la Asamblea Nacional de Francfort, representante de la izquierda dempcrática. Un segundo impreso fue elaborado por Marx y Engels y se titula Karl Grün: el movimiento social en Francia y en Bélgica (Darmstadt 1845) o la historiografía del verdadero Socialismo. Karl Grün (1817–1887), periodista, filósoso y político de la izquierda democrática, fue perseguido por el gobierno prusiano, vivió a partir de 1844 principalmente en el exterior; en París mantuvo una estrecha relación con el filósofo, economista y sociólogo Pierre-Joseph Proudhon (1809 - 1865), uno de los padres del pensamiento anarquista solidario y del mutualismo, su primera tendencia económica.

Tras el estallido de la Revolución de 1848/1849 (también Revolución de Marzo), Grün regresó a Alemania por algún tiempo; fue miembro de la Asamblea Nacional Prusiana, en la que adhirió a la extrema izquierda. Finalmente fue acusado de participar intelectualmente en el asalto al arsenal de Prüm (en Renania Palatinado), pero tras ocho meses de detención fue declarado inocente. En 1861 pudo regresar definitivamente a Alemania donde ejerció como periodistas, profesor y conferencista itinerante. En la última etapa de su vida Grün vivió en Viena, donde publicó el legado de Ludwig Feuerbach.

Esta edición de los 17 manuscritos y dos impresos de MEGA se diferencia de forma significativa de las ediciones hasta ahora publicadas. Aquí no se intenta completar la labor interrumpida en los manuscritos y reconstruir una obra terminada. Esto es especialmente importante para los seis fragmentos manuscritos de los cuales los editores del siglo XX compilaron el célebre capítulo I. Feuerbach. En definitiva, no existe una obra completa emanada de la pluma de Marx y Engels que se titule Ideología alemana. Los textos aquí editados eran los que iban a ser publicados en principio en forma de entregas trimestrales, primeramente editadas por Marx, Engels y Heß, y más tarde por Marx. Tras el fracaso de este proyecto editorial en el verano de 1846 Marx y Engels intentaron publicar el material, que ocupaba el espacio de dos volúmenes trimestrales, en dos tomos y eventualmente en un tomo resumido. Pero en diciembre de 1847 abandonaron ese objetivo.

En sus Tesis sobre Feuerbach, Marx formula los principios del materialismo histórico y en la undécima tesis señala que la misión de la filosofía es convertirse en el alma de la praxis revolucionaria (Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo). En el mismo año, 1845, La Sagrada Familia (obra en la que Engels colabora en algunos capítulos) señala la completa ruptura con la filosofía crítica del teólogo, analista crítico de la Biblia, filósofo e historiador Bruno Bauer (a quien despectivamente llama San Bruno) y sus acólitos. No es facil exponer el pensamiento político de Marx. Más dificil aún es aislar ese aspecto de su pensamiento. Aunque Marx comprendió perfectamente desde sus primeros escritos la importancia del hecho político, existen en su extensa obra (y también en la de Engels) muy pocos textos políticos. La mayoría de ellos, frecuentemente aforísticos, son muy breves y consisten principalmente en críticas fragmentarias de doctrinas políticas a las que Marx se opone o de situaciones políticas que Marx analiza. Se han encontrado, a lo sumo, esbozos del plan que atestiguan que Marx tuvo en algún tiempo el proyecto de escribir una obra o varias obras que habrían tratado de manera completa y sistemática de los problemas políticos.

A partir de la disolución de la Liga de los Comunistas (1852) Marx permanece fuera de toda organización secreta revolucionaria. Miseria de la filosofía (1847) constituye, además de la refutación de Proudhon, el rechazo de todo socialismo no científico. Por lo demás, la tercera parte del Manifiesto comunista está dedicada por entero a una crítica de las doctrinas socialistas y comunistas. Con posterioridad a 1850 la vida y la obra de Marx y de Engels serán totalmente absorbidas por las exigencias teóricas y prácticas del movimiento revolucionario proletario. Además de la elaboración de su obra maestra, El capital (de la que solo aparecerá viviendo Marx el libro primero, en 1867), en 1862, año de la ruptura con el abogado y político socialista Ferdinand Lasalle, comienza la incansable lucha contra el socialismo nacionalista y estatista de los lasallianos y contra la influencia de aquellos en el seno del Partido Socialdemócra Alemán. En 1864, cuando Marx contribuye a fundar la Primera Internacional, se inicia la lucha contra los influjos proudhonianos y sobre todo contra la influencia del revolucionario ruso y anarquista Mijail Bakunin. A partir de 1874, Marx y Engels, éste sobre todo, responderán a las primeras tentativas de los marxistas revisionistas como Karl Eugen Dühring, quienes debido a los nuevos descubrimientos en las ciencias naturales y en nombre de un positivismo radical, pretendían superar el marxismo y, aún más, eliminar el imperativo de la praxis revolucionaria, negando el movimiento dialéctico.

Desde el Renacimiento y hasta nuestros días el movimiento de las ideas políticas ha adquirido un ritmo vertiginoso. Hoy otro Marx, el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania virtió recientemente un elogió a la crítica del capitalismo formulada por Karl Marx hace 150 años en El capital, al señalar que si los costos sociales y ecológicos de la globalización no son tenidos en cuenta, el capitalismo se destruirá por si mismo. El purpurado exhortó a la creación de una nueva economía social de mercado como la que llevó al milagro alemán después de la Segunda Guerra Mundial (1939–1945) y que fue paulatinamente abandonada tras la resurreción del neoliberalismo en la década de 1980.

El proyecto MEGA

El catolicismo social fue uno de los componentes del espíritu de la Revolución de 1848. El término socialismo aparece casi simultáneamente en Francia y en Inglaterra entre 1830 y 1840, pero la palabra posee en esa época un sentido bastante vago. La primera mitad del siglo XIX verá nacer, en los países más industrializados de Europa, numerosas doctrinas de reforma social que difieren profundamente de las utopías humanitarias o de las efusiones sentimentales del XVIII, así como de la Conspiración de los Iguales (1796) encabezada por el periodista, revolucionario izquierdista y agitador François Noël Babeuf. Los autores del siglo XIX se encuentran ante un inmenso problema que no se les había planteado ni al canónigo (de formación jesuita), filósofo y político de la Ilustración Gabriel Bonnot de Malby ni a Étienne-Gabriel Morelly, uno de los filósofos olvidados de esa época, ni a Babeuf ni a los lejanos precursores del socialismo: las consecuencias sociales de la revolución industrial que continúa hasta hoy (con la revolución digital), en pleno siglo XXI. El desarrollo de la gran industria, lejos de mejorar la suerte de la clase obrera, no hace, pues, sino agravarla (recientes ejemplos en Alemania: la industria de construcción de automóviles y la de centrales energéticas).

Hegel muere en Berlín en 1831. Desde hacía algunos años su filosofía era la filosofía casi oficial de las universidades prusianas y también, en cierta medida, de la élite política de Prusia. Sin embargo, no iba a transcurrir mucho tiempo antes de que fuese combatida, sobre todo a causa de la utilización religiosa y política de que era objeto por parte de la Iglesia Luterana y los medios conservadores alemanes. En el plano político el entonces rey Federico-Guillermo III (de la casa de los Hohenzollern) se había adherido a la Santa Alianza, con gran descontento de los liberales prusianos y, sobre todo, de los de Renania, provincia en la que las ideas francesas (de la Ilustración) habían penetrado profundamente. El asesinato del escritor August Kotzebue (gran adversario de los intelectuales liberales) en 1819 trajo como consecuencia una severa represión contra la prensa y las agrupaciones de estudiantes. La revolución francesa de 1830, que supuso un notable fracaso del edificio legitimista de la Santa Alianza, tuvo gran eco, especialmente en el sur de Alemania, desencadenando una viva agitación en las universidades.

Incluso durante la vida de Hegal (cuya filosofía no había sido aceptada sin reticencias, especialmente por parte de ciertos teólogos protestantes y de partidarios de la escuela denominada histórica), algunos de sus discípulos habían criticado la exaltación de la monarquía conservadora a la que conducía su Filosofía del Derecho. El filósofo, historiador y jurista Eduard Gans se encontraba entre ellos. A la muerte de Hegel los discípulos se separan muy claramente en dos tendencias: una ortodoxa y resueltamente conservadora, tanto política como religiosamente, que se agrupa en torno al teólogo Philipp Konrad Marheinecke; la otra liberal y crítica, muy libre respecto al legado del maestro, se agupa en torno a hombres mucho más jóvenes, como David Strauss, los hermanos Bruno y Edgar Bauer, Ludwig Feuerbach y Arnold Ruge. Esta segunda tendencia, infinitamente más dinámica, terminará representando indiscutiblemente a la verdadera posteridad de Hegel ante la juventud intelectual alemana y el hegelianismo se hará sospechoso para el siguiente monarca Federico Guillermo IV.

Bruno Bauer y, sobre todo, Feuerbach desarrollaron una crítica infinitamente más radical contra la religión (la alienación religiosa). Esta actitud antirreligiosa será compartida hacia 1837–1843 por los jóvenes neohegelianos que se reúnen en Berlín en el llamado Doktorclub, del que Marx será uno de sus más destacados miembros. Feuerbach publica en 1841 (año en que Marx lee su tesis en Jena) La esencia del cristianismo (a la que siguió en 1843 Principios de la filosofía del futuro, y en 1845 La esencia de la religión). La tesis fundamental de Feuerbach alega que la religión constituye para el hombre una pérdida de su sustancia, a la que proyecta en un ser divino, exterior a si mismo y puro producto de su conciencia. El hombre reviste ese ídolo, que él mismo ha fabricado, con las virtudes y posibilidades que son la sustancia de la propia humanidad. Esto ocurre, según Feuerbach, porque por el momento el hombre no puede todavía comprender su ser genérico más que a través de un objeto separado de su individualidad concreta. Feuerbach propone a la filosofía como tarea criticar esa alienación (toma el término del vocabulario hegeliano) del hombre en el ser divino y hacer que el hombre recupere su ser genérico, es decir su plena humanidad.

Si damos crédito a las expresiones de Engels, el éxito de esta crítica entre los jóvenes hegelianos fue fulminante, ya que todos se convirtieron en feuerbachianos. La crítica de Feuerbach fue decisiva en la evolución intelectual de Marx y Engels quienes recogieron, además del análisis de la alienación religiosa, el postulado materialista. Pero Marx constata que Feuerbach se quedaba en la denuncia de la alienación religiosa, a la que sustituía con una especie de religión de la humanidad. Esa humanidad, aún liberada de la ilusión religiosa, continuaba siendo en Feuerbach una esencia, un sujeto colectivo exterior al mundo objetivo. Esto es, Feuerbach no parece imaginar ni que el hombre concreto pueda estar determinado por ese mundo ni que pueda actuar prácticamente para transformarlo.

Algunos textos de Marx y de Engels dan prueba de su seguridad en el conocimiento y análisis de los hechos políticos, tanto de los pasados como de los contemporáneos (El 18 Brumario de Luis Bonaparte, de Marx, y Crítica del programa de Erfurt, de Engels). Especialmente en sus artículos del periódico Rheinische Zeitung que dirigía, Marx saca a la luz la inutilidad de los debates políticos de la Dieta renana dominada por los grandes propietarios agrarios. Marx y Engels establecieron siempre, desde sus primeras experiencias políticas en Alemania hasta sus últimos textos, una diferencia fundamental entre las posibilidades ofrecidas al proletariado en el marco de un Estado burocrático y no democrático como el entonces Imperio Alemán (Deutsches Reich), y las que ofrece la democracia política, áun siendo burguesa.

Aunque Marx no descartó nunca a priori la hipótesis de que, en su época, el proletariado podría tal vez, en determinados países privilegiados, conquistar definitivamente el poder, jamás contó con esta eventualidad. En cambio, tanto a propósito de las revoluciones de 1848 en Francia y en Alemania como de la insurrección de París en ese mismo año, creyó siempre que el proletariado debería contentarse provisionalmente, tras intimidar a la burguesía, con pactar con ella un compromiso para una extensión de la democracia. De ahí nacerán todos los problemas ulteriores del marxismo que no habrá entendido cabalmente el pensamiento no totalitario de Marx.

Por iniciativa del Instituto Internacional de Historia Social (IISG), en cuyos fondos se encuentra la mayor parte de los manuscritos de Marx y Engels, fue creada en 1990 (tras la caída del Muro de Berlín y en medio del colapso de la Unión Soviética) en Amsterdam la Fundación Internacional Marx-Engels (IMES) que desde entonces edita MEGA como publicación académica en el marco de una cooperación para la investigación internacional. De más está decir que MEGA es una labor monumental con varias secciones. La primera contiene todas las obras filosóficas, económicas, históricas y políticas, así como escritos, artículos y discursos de Marx y Engels sus anotaciones, papeles, posteriores elaboraciones, incluidas las traducciones que hicieron ambos.

La segunda contiene la obra Das Kapital (El capital) en sus ediciones autorizadas, incluso sus traducciones y todos los trabajos y manuscritos relacionados, comenzando por los manuscritos económicos de 1857/1858. Por primera vez serán difundidos de forma completa todos los manuscritos de Marx. Asimismo serán publicadas las versiones del segundo y del tercer volumen de El capital elaboradas por Engels a partir de los manuscritos de Marx. Esta segunda sección abarca 15 libros y fue concluida en 2012.

La tercera sección cubre todo el intercambio epistolar entre Marx y Engels, las cartas que escribieron y las que recibieron ellos, ordenadas cronológicamente. Están disponibles ya los volúmenes 1 al 13 de esta sección con el intercambio hasta diciembre de 1865, así como el tomo número 30. Los demás años serán publicados de forma digital. La cuarta y última sección contiene extractos, apuntes y notas marginales de las primeras obras, los cuadernos de Londres, los cuadernos relacionados con crisis económicas, extractos sobre temas agroeconómicos, geológicos y químicos (en total 18 volúmenes). Los demás serán publicados también de forma digital.

MEGA es, en el sentido más amplio del término, un emprendimiento secular, su comienzo, su fracaso y su resurrección reflejan verdaderamente de forma paradigmática las tragedias históricas del siglo XX. Si este proyecto concluye puntualmente, como está previsto en 2025, habrán pasado entonces exactamente 100 años; esto es, habrá sido necesario un siglo para publicar fielmente la obra de Marx y Engels en su forma original, sin censura de ningún tipo, sin influjo de ningún partido, de ninguna corriente ni sector político.

El proyecto para difundir una versión histórico-crítica de las obras completas de Marx y Engels surgió en la década de 1920 con el académico ruso David Borisovic Rjazanov (1870–1938), quien editó 42 volúmenes (en Berlín y Francfort del Meno), de los cuales solo aparecieron 12 tomos entre 1927 y 1941. El ascenso al poder de Adolf Hitler y su régimen nazi en la década de 1930 y la escalada del terror estalinista en la Unión Soviética, del que fueron víctimas Rjazanov, así como varios editores rusos y alemanes, pusieron fin entonces a esa edicion en la que por primera vez eran publicados los Manuscritos Económicos-Filosóficos de Marx de 1844 y la (Deutsche Ideologie).

A pesar de que fue retomado el proyecto de Rjazanov en Moscú y en Berlín en la época inmediatamente posterior a la muerte de Stalin, solo en la década de 1960 pudo imponerse en parte el concepto de editar una segunda MEGA que presentara íntegra y fielmente el legado literario de Marx y Engels, comentado exhaustivamente, contra la resistencia de las más altas instancias partidarias comunistas, para las cuales esta edición histórico-crítica resultaba sospechosa. El Instituto Internacional de Historia Social respaldó el proyecto ya en aquel entonces, debido a que fue garantizado el carácter histórico-crítico de la edición de las obras completas. Las directrices de la edición de esa nueva MEGA, orientadas hacia conceptos editoriales innovadores, fueron presentadas en un volumen de prueba en 1972 y positivamente recibidas por el mundo especializado internacional.

Dos tercios de los imprescindibles manuscritos originales se encuentran desde la década de 1930 en poder der Instituto Internacional de Historia Social; otro tercio llegó a Moscú y se conserva hoy en el Archivo Estatal de Historia Social y Política de Rusia. De los 36 tomos aparecidos hasta 1990 una tercera parte fue revisado por el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, en Moscú, en el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comité Central del Partido Socialista Unificado (SED), en Berlín (este), y en la Academia de las Ciencias y algunas universidades y facultades de la entonces República Demócrata Alemana (comunista). Debido a que la edición era una cuestión partidaria, se introdujeron notas y comentarios en los textos, según los principios del Marxismo-Leninismo; y también en la presentación de los textos hubo influencias de índole política.

Tras la caída del Muro de Berlín en el otoño de 1989 el Instituto Internacional de Historia Social y la Casa (natal) de Karl Marx en Tréveris (de la Fundación Friedrich-Ebert, próxima al Partido Socialdemócrata Alemán, SPD), en acuerdo con los dos institutos que habían asumido la edición hasta entonces, decidieron fundar la Fundación Marx-Engels (IMES) que se instaló en octubre de 1990 en Amsterdam.

En febrero de 1992 (con el colapso de la Unión Soviética y todo el bloque oriental), la conferencia de las Academias de las Ciencias de Alemania decidió un acuerdo de cooperación con la Fundación Marx-Engels. Por recomendación del consejo científico y de la Comisión de la Federación y los Estados Federados (alemanes) de Planificación Educativa y Promoción de la Investigación, fue adoptado el programa MEGA, tras el dictamen positivo de una Comisión Internacional presidida por el destacado filósofo Dieter Henrich (hoy catedrático emérito, entonces de la Universidad de Múnich) como proyecto de la Academia de las Ciencias de Berlín-Brandemburgo. El peritaje de esa edición concluyó de que se trata de una obra de alto nivel que se corresponde con las exigencias occidentales.

Esto es válido de igual forma también para el aspecto externo de los tomos de MEGA, cuya tipografía y diseño de encuadernación del artista Albert Kapr, de Leipzig, se mantuvo aún después del cambio de la editorial Dietz Verlag a la Akademie Verlag en 1998.Lo novedoso es la despolitización de la edición, especialmente en los comentarios. En lugar de los imperativos de significado teleológico y editorial se impone ahora consecuentemente el principio de historizar la obra. Esto comprende una contextualización que ubica el pensamiento de Marx en relación con su tiempo y el horizonte de sus problemas y cuestiones. En este sentido queda claro que Marx, independientemente de la fuerza que tuvo su pensamiento en la historia, tiene un legítimo lugar en la historia de las ciencias de varias disciplinas: más allá de la economía y de las ciencias sociales, será visible a través del planteamiento enciclopédico de MEGA una obra que se extiende desde la filosofía y la sociología hasta la historia de la cultura. Por medio de la reconstitución del programa MEGA como proyecto académico, Marx, tras el comienzo de una nueva época a partir de 1989, ha encontrado su sitial en el círculo de los grandes pensadores clásicos.

Desde el punto de vista de los principios filológicos, la obra completa de Marx y Engels es una edición histórico-crítica integral de las publicaciones, de los manuscritos (esbozos) legados y del intercambio de cartas de Karl Marx y Friedrich Engels. La integralidad ofrece por primera vez de forma completa la herencia literaria de Marx y Engels, tal como ha llegado hasta nuestros días y tal como es accesible para la ciencia. Además de los textos, artículos y cartas ya conocidos se agregan, por primera vez las cartas que recibieron de terceras personas, así como una serie de trabajos hasta ahora no publicados y descubiertos recientemente. Mediante análisis de su autoría se ha podido verificar en numerosos textos cuales fueron escritos por Marx o por Engels (o cuales fueron falsificados) de modo que el concepto de la obra quede aún más perfilado. Además serán publicados todos los manuscritos, esbozos, notas y extractos.

En cuanto a la fidelidad con los originales, todos los textos en MEGA serán reproducidos en la lengua que fue utilizada en cada uno de ellos. Esto conforma la base para investigar sobre el vocabulario, el universos de conceptos y para aclarar cuestiones histórico-genéticas de la terminología empleada. La reproducción de los textos es fiel a los originales manuscritos e impresos disponibles. Los manuscritos inconclusos se ofrecen en su estado de elaboración, tal como los dejaron sus autores. Una revisión crítica de los textos en el sentido de eliminar pasajes claramente erróneos se realiza cuidadosamente y bajo una exacta justificación, algo así como una rendición de cuentas.

El proyecto MEGA documenta íntegra y claramente la evolución de la obra, desde los primeros esbozos de ideas hasta la versión final, con la ayuda de métodos editoriales modernos. Cada una de las obras son reproducidas primero en fragmentos de texto, según el manuscrito o la primera impresión. La evolución completa, autorizada del texto en manuscritos e impresiones permite visualizar un índice de variantes en el aparato científico, de modo que puede aproximarse cada una de las versiones de una obra, pero también puede ser captado el desarrollo del texto. Así es posible formarse una idea de la forma de trabajar de los autores, hasta ahora desconocida.

La presentación de los textos está unida a intensos comentarios científicos. Esta comienza con la introducción, en la que el material es presentado y contextualizado desde un ángulo histórico-científico. A continuación se presenta la historia del surgimiento y de la transmision de cada obra. Esto incluye la pruba de la autoria, la fundamentación de la fecha, así como una exacta descripción de los manuscritos y de las ediciones autorizadas que han llegado hasta nuestros días. Siguen después el índice de variaciones con la presentación de la evolución del texto y el índice de correcciones que da información sobre las intervenciones redaccionales en el texto transmitido. Los comentarios brindan indicaciones especializadas al usuario científico sobre las referencias inmanentes de la obra y los testimonios de las fuentes. Cada obra concluye además con un amplio y muy útil registro que guía al lector sobre todos los temas y subtemas tratados.

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