Hacía once años que no la escuchaba en concierto e iba preparado. Error. Von Otter sigue siendo esa cantante distinguida, seguramente con una extensión más reducida, pero un grave más consistente que en sus primeros tiempos, y la musicalidad intacta, además de su simpatía, nada reñida con una actitud mesurada y sin concesiones.
Su acompañante fue digno de ella, aunque, pido indulgencia debido a mi avanzada edad y mis gustos retrógrados, habría preferido el piano moderno como acompañante. Ya me sé toda la canción de la recreación del sonido de época, que así la escuchaban los autores, etc. No digo que no tenga su mérito, sino que estoy acostumbrado a escuchar los trinos claros y precisos, las notas graves con más fuerza y resonancia. Fuera de esto, que es claramente una cuestión de gusto y costumbre, también en sus partes solistas se…
Comentarios