Esta vez hubo menos finalistas que en los años anteriores, y la calidad ‘promedio’ fue superior aunque siempre hay sorpresas. Mayoría de sopranos y tenores, y hasta dos contratenores contra un bajo, una mezzo, un barítono y un bajobarítono: una francesa, un ruso, un inglés, tres norteamericanos, un neozelandés, uno de Venezuela, dos de Corea del Sud, dos de Italia, uno de México y tres españolas (todas sopranos líricoligeras, alguna más aguda que las otras) .
Vuelvo a repetirme: “ depende de lo que se pretenda encontrar pueden predominar” unos criterios diferentes en cada edición e incluso en cada fase del concurso. “ Con un jurado donde la minoría son cantantes, además, dichos criterios pueden ser bastante dispares. Desconozco, como siempre, los resultados, que pocas veces se han ajustado, salvo en un par de casos, a mis preferencias.…
Comentarios
Es demostración de un gusto terrible, y de mala educación, para decir lo menos.
Publicar un correo electrónico firmado por la señorita Brandolino sin su autorización ademas, es una violación de un numero no bajo, de leyes sobre la privacy, y seguramente no es algo que pertenezca al interés del lector.
Espero que mundoclasico.com sea asombrado de este articulo como lo soy yo, y espero que la señorita Brandolino le demande al señor Binaghi si el no se disculpa.
Atentamente,
Steven Raffaelli
“Es una característica mía, además de expresar mi juicio personal, recoger lo que oigo del público. A veces estoy en desacuerdo y lo digo, y cuando estoy de acuerdo no lo menciono porque ya figura en mi descripción. Me parece que si se relee el párrafo que ahora se suprimirá nadie puede encontrar una descripción física ni sexual.
En cuanto a la pertinencia de un vestido para una interpretación me permito discrepar, y más si se trata de un concurso, donde la presentación suele pesar lo suyo, independientemente del jurado, a favor o en contra, y eso en el caso del público es más seguro aún. Hubo una época en que los recitales se daban con un solo vestido, luego uno por parte, y ahora tenemos derecho a veces a un tercero para los bises como a ver desaparecer zapatos con el pretexto de que el fragmento de que se trate (obviamente estoy pensando en Carmen, pero no es el único caso). En estos momentos más que nunca hasta la música parece entrar por los ojos, y no me parece lo más deseable.”
En esta ocasión quisiera ademas recordar al señor Binaghi que cuando el escribe, es mundoclasico.com que escribe, con todo le que de esto consigue en términos de responsabilidad de buen gusto, de contenidos e imagen de una revista. Así que ademas, tener que leer que un periodista, enfrentado a un insulto directo a una cantante, responde a una solicitación de respeto de parte de la señorita Brandolino que es víctima de ese insulto, con:
Como si la sexualidad de la interprete, en los ojos del señor Jorge Binaghi puedan tener algo que ver con un articulo de este tipo.
Yo, que soy el consumidor final del articulo, lo leo con mucha disillusion. Un articulo escrito es un producto que tendría que ser confeccionado con cura, para la atención de personas instruidas e inteligentes que lo leen, y que en el articulo van buscando lo que sus intelectos hambrientos anhelan como lobos de caza en los bosques.
Y un intelecto hambriento no anhela para nada los comentarios unicamente personales del señor Binaghi, ni los insultos velados directos a una interprete que, después de un par de búsquedas sobre Google, he aprendido tener la unica culpa de tener un rostro muy bello.
De acuerdo que comentar la interpretación de un cantante de opera es importante en una revision final de la representación teatral, sin embargo, esto no significa que un comentario de ese tipo pueda encontrar adjetivos diferentes de ´innecesario`,´ófensivo`, ´ridìculo`, ´bobo` o ´ásqueroso`.
Pido al señor Binaghi de considerar la filosofia de unos maestros como Richard Wagner, y de pedir a si mismo frente a un espejo, como hubiera comentado el señor Wagner en persona, leyendo algo como le que tuve que leer yo con tristeza, en este dia de mi vida.
“Nicole Brandolino es una mezzo italiana de color interesante y poco más. Su ajustado vestido rojo con un impresionante tajo no logró insuflar pasión ni sexo a un aburrida escena de la seducción de Dalila en la obra de Saint-Saëns, y además de un cierto vibrato la voz no corre porque casi no se libera y no ‘sale’. Un poco mejor fue en el aria de La favorita (en italiano, cuando quizás le habría convenido la versión francesa), con un ‘fiato’ muy evidente y corto en la cabaletta y algún grave muy bueno en el recitativo.”