Discos

Cuartextos de cuerda

Paco Yáñez

lunes, 22 de enero de 2018
Péter Eötvös: The Sirens Cycle; Korrespondenz. Audrey Luna, soprano. Calder Quartet. László Gőz, productor. Luca Bagnoli y Péter Dorozsmai, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 51:36 minutos de duración grabado en el IRCAM de París (Francia) y en el BMC Studio de Budapest (Hungría), los días 26 de septiembre y 10 de octubre de 2016. BMC Records CD 249

Gracias a la privilegiada atención que el sello BMC presta, prácticamente desde los albores de esta discográfica, a su compatriota Péter Eötvös (Székelyudvarhely, 1944), el compositor y director húngaro es una presencia habitual en nuestra sección fonográfica, a la que se asomó por última vez hace poco más de un año, con su ópera Paradise Reloaded (Lilith) (2012-13). En esta ocasión, nos acercamos a la integral de sus cuartetos de cuerda, reunidos en este compacto con la única ausencia del aforístico Encore (2005), página de apenas dos minutos de duración dedicada por Eötvös al también magiar György Kurtág, con motivo de su octogésimo aniversario. 

Estrenadas por el Arditti Quartet en julio de 1993, las escenas para cuarteto de cuerda Korrespondenz (1992-93) son una fruta madura en el catálogo de Péter Eötvös, pues las compone cuando está alcanzando el medio siglo de vida. Creador consciente del papel fundamental del cuarteto de cuerda en la historia de la música, Eötvös se retrotrae a uno de los pilares que sustentan a este género: a un Wolfgang Amadè Mozart cuya correspondencia con su padre en el año 1778 sirve al húngaro para articular su partitura en tres escenas que reproducen el diálogo epistolar entre progenitor y vástago, abordando temas que van desde las aventuras amorosas y los problemas de Wolfgang para triunfar y proyectar su carrera desde París, hasta la noticia del óbito de la madre del compositor, fallecida cuando acompañaba a su hijo en la capital francesa, el 3 de julio de ese mismo año.

Para articular este epistolario (reproducido en la partitura), Péter Eötvös lleva a cabo un refinadísimo trabajo en el que convierte en música cada vocal y consonante del texto, ya sea mediante intervalos, en el caso de las vocales (con glissandi y acordes, para los diptongos); ya mediante efectos y distintas técnicas de ataque, para las consonantes (valga como ejemplo el trémolo que asocia a la letra R). Ello sintetiza todo un abecedario musical de inspiración directamente textual que se refuerza por las características de los dos instrumentos vinculados a cada interlocutor: la viola, dando voz a Wolfgang; el violonchelo, musicalizando el texto de Leopold. Así, la viola, con un tono más oscuro que el de un violín que inicialmente podríamos pensar lideraría el cuarteto dando voz al hijo, permite a Eötvös sutilezas como reproducir la nasalidad de los textos de Wolfgang en francés; así como, mediante el pizzicato, sugerir su escritura más caligráfica y detallista. Por su parte, la rotundidad del violonchelo permite ahondar en el carácter autoritario y severo mostrado por Leopold en sus textos, respondidos por la viola de forma dubitativa, con una rebeldía que se antoja amedrentada; de modo que, aunque no se conozcan los entresijos epistolares y la lectura entre líneas de las desavenencias explícitas que en 1778 enfrentan a padre e hijo, la propia audición de Korrespondenz nos hará conocedores de la tensión puramente musical que enfrenta a ambos instrumentos, con proliferación de acordes y diversos efectos extendidos en torno a viola y violonchelo para complejizar el ambiente en el que se fragua dicha correspondencia.

Aunque el planteamiento histórico, dramatúrgico y musical pueda resultar, así pues, interesante, con un trabajo de sonorización instrumental de la voz humana que nos recordará experiencias en cierto modo análogas como Voices and Piano (1998...), del austriaco Peter Ablinger, el atractivo estilístico de Korrespondenz no me parece mayor, resultando una obra que, aunque muy trabajada, suena un tanto tosca y entrecortada; sin, por otra parte, una mayor inventiva a nivel estético. Ya me lo había parecido así cuando conocí la obra, por medio de la grabación del año 2002 en los arcos del Pellegrini Quartet (BMC CD 085), y de nuevo me lo vuelve a parecer en esta nueva versión, a cargo de un Calder Quartet que clarifica este diálogo epistolar, haciéndolo más ágil y definido, donde el Pellegrini sonaba más aguerrido, con una acerada articulación que resultaba más cercana a la de los Arditti. El Calder Quartet, uno de los cuartetos norteamericanos más pujantes de la escena actual, parece embeberse del escultor que les da nombre y, como en los móviles de Alexander Calder, define cada voz suspendida en este espacio sonoro de forma más definida e independiente, creando una movilidad y un intercambio de estas interpelaciones más elegante y sereno (también, más circunspecto), donde la conversación entre padre e hijo resultaba en el Pellegrini más farragosa (y me temo que, leyendo el texto, posiblemente más acorde al tono de los Mozart). Así pues, lectura transparente, concisa y muy técnica, conducida con una dicción pulcra y equilibrada digna de una clase de oratoria de la Universidad del Sur de California -ámbito académico en el que nació el Calder Quartet-, pero que no eleva el nivel compositivo de estas correspondencias más interesantes por las epístolas a las que nos remiten que por sus resultados puramente musicales.

Un buen ejemplo de la cautela con la que Péter Eötvös se acerca al cuarteto de cuerda lo es el hecho de que tuviera que pasar casi un cuarto de siglo (excepción hecha de ese regalo de aniversario que fue Encore) para que el compositor húngaro firmara The Sirens Cycle (2015-16), un conjunto de diez movimientos articulados en torno a textos de Homero, con su Odisea; James Joyce, con Ulysses; y Franz Kafka, con Das Schweigen der Sirenen (algo que sirve a Eötvös para fraccionar el ciclo en sus respectivos Cuarteto de cuerda Nº2, Cuarteto de cuerda Nº3 y Cuarteto de cuerda Nº4 -en una costumbre hoy muy arraigada: la de ir estrenando sucesivamente, y dando categoría de obras independientes, a las partes que conforman ciclos como éste-). De hecho, fue el propio Calder (cuarteto que lo estrenó con la soprano finlandesa Piia Komsi, el 1 de octubre de 2016, en el Wigmore Hall londinense), el conjunto que encargó a Eötvös The Sirens Cycle, canto de sirena ante el cual el húngaro no procedió a -odiseicamente- obturar sus oídos, sino a avanzar un paso más en una relación entre literatura y música que llega hasta el reciente quinteto para clarinete y cuarteto de cuerda Joyce (2017).

Si en Korrespondenz la palabra inspiraba la música, haciéndose sonido instrumental desde las cualidades fonéticas de la voz representada, en The Sirens Cycle los textos de Joyce, Homero y Kafka (pues en este orden se suceden) aparecen explícitamente en escena, en este registro del Calder Quartet a través del canto de la soprano norteamericana Audrey Luna, algo que enraíza a Péter Eötvös en una tradición vocal-cuartetística que, con muy diferentes planteamientos estilísticos, va del Arnold Schönberg del Cuarteto de cuerda Nº2 en fa sostenido menor (1907-08) al Jörg Widmann del Cuarteto de cuerda Nº5 "Versuch über die Fuge" (2005). Aquí, el compositor húngaro añade otro capítulo a dicho género, variando sobremanera el grado de complejidad musical entre cada una de las partes del ciclo, siendo la joyceana la más modernamente articulada, algo para lo cual Eötvös utilizó programas del IRCAM para analizar los textos del undécimo capítulo del Ulysses y derivar, de nuevo, correspondencias entre texto, prosodia y lenguaje musical (de un modo menos directo y explícito que en su primer cuarteto). Los vínculos entre texto y música se refuerzan, además de por la pura presencia de canto y declamado, por el hecho de hacerlo en su idioma original (inglés, griego antiguo y alemán), siendo estas lenguas las que proveen el material fónico para los procedimientos informáticos desde los que Eötvös trabaja materiales pregrabados en el IRCAM (generando sustratos acústicos en los que se funden desde el análisis espectral de la lectura de los textos hasta la música folclórica irlandesa).

Toda esta maraña cuartetístico-literaria, este verdadero 'cuartexto' de cuerda, la ofrece el Calder, como previamente Korrespondenz, de forma transparente y límpida, con cierta distancia intelectualizada, sin desgarro alguno; algo especialmente pertinente para el tono de los textos joyceano y kafkiano. Audrey Luna acompaña y es acompañada (por las densas redes que se tejen entre voz y cuarteto) de forma estupenda, por lo que la lectura me parece muy notable (aun con la dificultad de carecer de alternativas interpretativas para valorar esta ejecución con más perspectiva). Estamos, por ende, ante la primera grabación mundial de este cuarteto, lo que aumenta el valor del compacto como fidedigno testimonio de los actuales derroteros de un Péter Eötvös siempre tan atento a las relaciones entre texto y música; de ahí que, incluso, algunas voces hayan calificado The Sirens Cycle como toda una ópera camerísticamente concentrada en voz y cuarteto de cuerda...

...sea ópera o cuarteto con voz, la presencia sonora de The Sirens Cycle es primorosa, como corresponde a su grabación en los estudios del IRCAM parisino. El registro de Korrespondenz, efectuado en Budapest, es también exquisito en matices y claridad, en total consonancia con los presupuestos interpretativos del Calder; por cual, en cuanto a sonido, el compacto tiene todas las garantías. La edición es también muy buena, con un documentado ensayo a cargo de Zoltán Farkas en el que parte de la presencia textual en la música de Péter Eötvös, de un modo más general, para centrarse progresivamente en los dos cuartetos aquí registrados. Se presentan, asimismo, los textos literarios y epistolares que basan y articulan ambas partituras; además de muy estudiadas fotografías de compositor e intérpretes.

Este disco ha sido enviado para su recensión por BMC Records.

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