Discos

Taoísmo espectral

Paco Yáñez

lunes, 5 de febrero de 2018
Horaţiu Rădulescu: Sonata para piano Nº2 "Being and non-being create each other" opus 82; Cuarteto de cuerda Nº5 "Before the Universe was born" opus 89; Sonata para piano Nº5 "Settle your dust, this is the primal identity" opus 106. Stephen Clarke, piano. The JACK Quartet. Brian Brandt, Michael Hynes y Ryan Streber, productores. Ryan Streber y Adam Tune, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 61:41 minutos de duración grabado en el Glenn Gould Studio de Toronto (Canadá) y en Rensselaer Polytechnic Institute de Troy, Nueva York (Estados Unidos), los días 9 de diciembre de 2011 y 20 de abril de 2012. mode records 290

Tras haber conocido las últimas novedades para cuarteto de cuerda del compositor húngaro Péter Eötvös y de la israelí Chaya Czernowin, por medio de sendos registros en los sellos BMC y Wergo, continuamos una semana más en este género camerístico de la mano del compositor rumano Horaţiu Rădulescu (Bucarest, 1942 - París, 2008), de quien el sello neoyorquino mode records anuncia el lanzamiento de una integral discográfica que recogerá sus seis cuartetos de cuerda y sus seis sonatas para piano, y de cuya primera entrega damos cuenta hoy, destacando la importancia de que dos de estas páginas, los opus 89 y 106, se ofrezcan en primera grabación mundial, con unos estándares de calidad, a nivel técnico e interpretativo, soberbios. 

En parte, ello es debido a que, como en el caso de HIDDEN (2013-14) -partitura de Chaya Czernowin-, el Cuarteto de cuerda Nº5 "Before the Universe was born" opus 89 (1990-95) de Horaţiu Rădulescu está igualmente interpretado por un JACK Quartet que da una auténtica lección de dominio técnico, en un cuarteto de extrema dificultad, uno de los más logrados y representativos de los seis que recoge el catálogo del compositor. La recurrencia en la partitura de múltiples armónicos, con preferencia para sus irisaciones en el registro agudo; de multifónicos en unas cuerdas que, aliadas con un planteamiento aguerridamente polifónico, generan la sensación de escuchar a todo un ensemble; de técnicas que refuerzan lo evanescente, como el flautando; además de la afinación de los instrumentos mediante lo que Bob Gilmore denomina «scordatura espectral», acaba conformando paisajes sonoros fascinantes que se transforman constantemente cual plasma sonoro, llevando el espectralismo de Rădulescu hasta sus últimas consecuencias y a su más alto grado de belleza. Esa intrincada profundización en los parciales del espectro armónico aquilata una apariencia acústica que linda lo electrónico, incluso por la multiplicación de unos efectos técnicos que parecieran desdoblados a través de medios informáticos, aunque este Quinto cuarteto sea una página puramente acústica: tal es la complejidad de su partitura. Ahora bien, esa complejidad, si algo procura, es dar forma musical a los albores del universo, a su génesis, a través de uno de los textos fundamentales del taoísmo, el Dàodé Jīng de Laozi. Tal y como Gilmore señala, el uso del texto no es meramente poético, religioso o filosófico, pues Rădulescu se adentra en él fonéticamente para articular, desde su prosodia, los materiales del cuarteto en cuanto a fraseo y ritmo. Además, bebe el compositor rumano de los aspectos que dice mágicos del Dàodé Jīng, indicando a los músicos en la partitura que den cuenta (integradamente) de tres ámbitos como el ritmo (asociado al sonido y al espectro fonético), la escritura simbólica (que liga a lo mágico y a la imagen) y la idea (que vincula a los significados del propio texto, a los pensamientos de él derivados y a la comunicación). 

La unión de elementos textuales, religiosos y musicales se concreta y toma forma en una partitura de gran atractivo, belleza y fuerza gráfica (tal y como se puede ver en las páginas del libreto); pero ello no es más que una puerta de acceso a una música desbordante en calidad y poderío visual, capaz de expandirse como una aurora boreal  repleta de cromatismos multiplicados, o de implosionar esa amplia paleta de forma que el color estalla sobre sí mismo convirtiéndose en un crepitar de microtonos tan abigarrados y rutilantes que, de nuevo, nadie diría que son dos violines, una viola y un violonchelo lo que escuchamos (de hecho, el violonchelo alcanza unos registros tan graves, que parece transfigurarse en un contrabajo; mientras que las cuerdas, en sus más secos staccati, llegan a asemejarse a instrumentos de percusión). Por supuesto, el JACK Quartet tiene mucho que decir para alcanzar tan soberbio resultado, ya sea intrincándose en lo más detallado de ese universo micropolifónico-embrionario, ya en los pasajes más aguerridos y expansivos, en los que se producen asociaciones entre pares instrumentales que parecen bloques de materia brotando de las entrañas de un cosmos incipiente. Enorme cuarteto, y afortunadísima primera grabación mundial, llamada a sentar cátedra en esta página. 

Para este primer compacto de la integral de las sonatas para piano de Horaţiu Rădulescu en mode records, el pianista canadiense Stephen Clarke se ha decantado por la Sonata para piano Nº2 "Being and non-being create each other" opus 82 (1991) y por la Sonata para piano Nº5 "Settle your dust, this is the primal identity" opus 106 (2003), piezas, en mi opinión, de menor enjundia que el soberbio Quinto cuarteto. Tanto el opus 82 como el 106 están basados, al igual que el Cuarteto Nº5, en un Dàodé Jīng que les suministra un referente poético y espiritual; ahora bien, como señala en sus notas Bob Gilmore, la Sonata para piano Nº2 articula su estructuración matemática a partir de la Serie de Fibonacci; de ahí, la división en tres movimientos de ocho, tres y dos minutos de duración, con un trabajo interno en cada una de estas partes a nivel melódico y armónico que sigue igualmente premisas numéricas para crear sus proporciones y su muy interconectado desarrollo motívico. Más allá del pensamiento matemático que articula su estructura, es audible de inmediato en este opus 82 una impronta de la música popular rumana, con ecos que remiten a Béla Bartók y al primer Ligeti (ambos nacidos en una región que hoy es parte de Rumanía, al igual que György Kurtág y Péter Eötvös), con su poderoso colorido e irrefrenable rítmica basada en un melodismo de corte folclórico, ya por influjo de lo popular, ya por el hecho de que los textos del Dàodé Jīng proveen, con su estructuración prosódica, una línea melódica muy marcada -como lo es el folclore rumano- por el canto y la articulación desde la voz humana. 

También Ligeti es audible en la Sonata para piano Nº5, si bien en este opus 106 ya no estamos ante el Ligeti postbartokiano de los años cincuenta, sino ante el de los años ochenta y noventa del pasado siglo, tan marcado por los mecanismo polirrítmicos. Rădulescu nutre parte de estos mecanismos con ecos de lo popular, si bien más estilizados por un pensamiento de tipo espectral, lo que depara una partitura de enorme virtuosismo que avanza de un modo progresivamente enfático. Stephen Clarke da cuenta de ambas sonatas de un modo excelente, repletas de colorido, incisividad rítmica y vitalidad, por lo que el recorrrido fonográfico de estas seis sonatas para piano se antoja referencial desde su primera entrega, dejándonos con ganas de conocer cuanto antes los próximos lazamientos. 

Las grabaciones de las tres partituras también contribuyen sobremanera a estos excelentes resultados, con una presencia impactante, especialmente en el caso de un cuarteto que parece materializarse tridimensionalmente en nuestros equipos de música: tal es la calidad del registro efectuado por el JACK Quartet en el Rensselaer Polytechnic Institute de Troy. La edición de mode records presenta en el libreto un muy interesante ensayo a cargo del ya citado Bob Gilmore, además de ejemplos gráficos del sesudo trabajo de Horaţiu Rădulescu para integrar tantas dimensiones como se funden en sus abigarradas partituras. Por último, señalar que el sello neoyorquino se suma al revival del vinilo, ofreciendo este mismo registro en un LP de 180 gramos en edición limitada de 500 ejemplares, 50 de los cuales se presentan en lo que mode records denomina «Artist Edition», con complementos especiales, así que los caminos para adentrarnos en el fascinante universo del compositor rumano se multiplican, afortunadamente, justo en este 2018 en que se cumplen diez años de su muerte. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por mode records 

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