Discos

Fugas, huidas y despedidas

Alfredo López-Vivié Palencia

jueves, 22 de febrero de 2018
Fuga para a América Latina. Camerata Atlântica; Ana Beatriz Manzanilla, dirección. Alberto Nepomuceno: Serenata para Cordas; Juan Bautista Plaza: Fuga Criolla; Astor Piazzolla: Milonga del ángel, Tres minutos con la realidad, Melodía en la menor, La muerte del ángel; Luis García: Quirpa; Héitor Villa-Lobos: Bachianas Brasileiras nº IX; Eurico Carrapatoso: Chorinhos I y II; Aldemaro Romero: Fuga con Pajarillo; César Guerra Peixe: Mourão. Productor: João Almeida; técnico: Juventino Ferreira. Un disco compacto de 53 minutos de duración, grabado en vivo en el Instituto Superior de Economia e Gestão, Lisboa, el 11 de abril de 2016.

La violinista venezolana Ana Beatriz Manzanilla -que sirve desde 1996 en la Orquesta Gulbenkian de Lisboa- fundó en 2013 la Camerata Atlântica, conjunto de plantilla flexible en función del repertorio que aborden y cuya base es la formación de cuerda (3/3/2/2/1) que se presenta en este primer compacto que publican. Lo primero que hay que significar es la excelente calidad de la toma de sonido –procede de un concierto en vivo grabado por la radio pública portuguesa-, al tiempo que se debe reprochar que se hayan incluído los aplausos: se trata de doce piezas breves y tantos aplausos de por medio se hacen algo cansinos.

Aun así, el disco se escucha en un suspiro, y ésa es la mejor prueba de que estos músicos estupendos saben lo que hacen. Por de pronto, el programa está juiciosamente elegido con autores de uno y otro lado del charco: Brasil (Villa-Lobos, Nepomuceno, Guerra Peixe), Venezuela (Plaza, García, Romero), Argentina (Piazzolla), y Portugal (Carrapatoso); y con obras generalmente de base popular aunque todas ellas refinadísimas. Es decir, piezas que enganchan al público con facilidad a condición de que se toquen con refinamiento.

Y eso es lo que hacen los miembros de la Camerata Atlântica: buen pulso generalizado, pizzicatos jugosos, tiempos acertados, y equilibrio sonoro. Nada como una fuga para hacer oir las diferentes voces del conjunto, y a esos efectos la transparencia del sonido es una de sus mejores virtudes; además, atinan con el carácter de las piezas: desde el drama contenido de Villa-Lobos a la perfección formal de Romero; y desde la fiesta de García o Guerra Peixe (con sus preceptivos taconazos sincopados) hasta el vértigo de Piazzolla (este hombre, más que fugas, escribía despedidas -cuando no huídas-, y qué bellas son todas). Aquí y allí hay momentos en los que el empaste no es del todo cremoso, y otros en los que falta una miaja más de cintura; pero eso se corregirá con el tiempo, y de momento ya tienen lo más importante: las ganas de pasar y hacer pasar un buen rato.

Este disco ha sido enviado para su recensión por la Camerata Atlântica

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