Todo lo contrario en Trieste, donde la partida la partida fue jugada con un doble 'equipo' y un único, insustituible 'entrenador', el director de orquesta Daniel Oren. El Maestro israelí es, como sabemos, un especialista de la música que abarca los dos siglos, XIX y XX, con una sensibilidad muy marcada hacia el repertorio francés. Sus versiones de Manon, en Roma con Kabaivanska y Kraus y de Werther, siempre con el inigualable Don Alfredo en Parma, además de imborrables en la memoria de un servidor, pueden considerarse más que modélicas, históricas. El mismísimo Kraus confesó que nunca había tenido por director en sus dos operas-fetiche a una persona tan inspirada, sensible a las razones del canto, íntimamente compenetrado con sus protagonistas que siempre ha sabido arropar, sostener y alentar desde el podio con un gesto claro, con la…
Comentarios