Bajo la alfombra de Enrique Granados

21] Preenrique de Antegranados

Maruxa Baliñas

viernes, 30 de marzo de 2018
Enrique Granados, busto © Dominio público

Tras escribir el artículo titulado El debut antes del debut, he localizado otros conciertos de Enrique Granados anteriores a su marcha a París. Ninguno de ellos presenta especial interés, pero creo que pueden contribuir a un mejor conocimiento de la adolescencia de Granados, una época que ha sido especialmente maltratada por los estudiosos de su vida y obra.

27 de mayo de 1883

Como Granados habla de él en sus memorias, es bien conocido este primer concurso en el que participó y en el que obtuvo un primer premio, a pesar de que llevaba todavía poco tiempo siendo alumno de Pujol (seguramente cinco meses). Lo que no dice Granados en sus memorias es que hubo muchos más primeros premios que el suyo ….

Ante numerosa y distinguida concurrencia, entre la que sobresalía el bello sexo, verificose ayer tarde en el salón de conciertos de la acreditada fábrica de pianos de los señores Bernarreggí, Gassó y C.°, el concurso que anualmente celebran los alumnos de piano del señor Pujol.

Si brillante estuvo este acto en años anteriores, ayer lo fue mucho más, pues todos los alumnos dieron relevantes pruebas de la castiza educación musical que reciben, por lo que no podemos menos de felicitar a su digno profesor.

Las piezas musicales de prueba que ejecutaron los alumnos, fueron el “primer tiempo de la Segunda serenata”, de Schumann [es un error del periodista, se trataba de la Sonata nº 2], y una Marcha, compuesta expresamente para este certamen por el señor Martínez Imbert.

Obtuvieron los primeros premios los señores Granados, Jordán y Viada, y los segundos los señores Alcayde y Font.

Las alumnas ejecutaron el "primer tiempo en sol menor", de Mendelsohn, y un Minuet, escrito también por el señor Martínez Imbert.

El jurado declaró, en vista de la brillantez del concurso de las alumnas, que habían obtenido primeros premios todas las señoritas que tomaron parte en él, que son las siguientes: doña Presentación y doña Carmen Bastida, doña María Rosset, doña Paquita Viñas, doña Rosa y doña Elena Luna y doña N. Puig, distinguiendo a las dos primeras con la calificación de sobresalientes.

Todos los alumnos que tomaron parte en el concurso fueron saludados con aplausos, a los que se hicieron también acreedores el maestro señor Pujol, los individuos del Jurado y los dueños de la casa, por la exquisita amabilidad y finura con que recibieron a la concurrencia.

El magnífico piano de concierto en que se ejecutaron las piezas es de gran forma, de 7 1/2 octavas, y como construido en la casa, es inútil reseñar sus buenas cualidades, pues los pianos de los señores Bernareggi, Gassó y Cª son bastante conocidos, y con decir que pueden competir con los de las mejores fábricas del extranjero, está dicho todo.

Después los individuos del Jurado y algunos representantes de la prensa pasaron a casa Justin, donde estaba preparada una excelente comida, reinando en ella la mayor cordialidad y expansión. El señor Pedrell leyó un sentido discurso en el que puso de relieve los méritos contraídos por el señor Pujol, a cuyos afanes, dijo, se debe el que se haya aclimatado en esta capital el buen gusto musical, siendo saludado al terminar con una nutrida salva de aplausos.

A ruego de uno de los comensales, se acordó remitir el bouquet que adornaba el centro de la mesa, a las señoritas doña Presentación y doña Carmen Bastida, que, como hemos dicho, obtuvieron el título de sobresalientes.

Además acordose remitir un telegrama a los periódicos de la corte La Iberia, La Época, El Imparcial, El Liberal, El Globo, La Correspondencia de España y algún otro que no recordamos, saludando a los profesores de música de la capital de España y a la prensa portuguesa y madrileña, terminando acto seguido esta fiesta que dejará gratos recuerdos a cuantos a ella concurrieron.1 

8 de junio de 1884

Esta es la segunda noticia de un concierto de Granados, aunque se trate sólo de la entrega de premios de una nueva edición del concurso de piano organizado por su profesor de piano, Juan Bautista Pujol.

Numerosa fue la concurrencia que el domingo asistió a la distribución de premios a los alumnos del ‘Concurso-Pujol’ en la fábrica de pianos de Bernareggi, Gassó y Cª.

Las más importantes piezas del programa fueron ejecutadas por las señoritas Bastida (doña Carmen y doña Presentación), Rosset y Viñas, y señores Jordán, Granados y Viada, recompensados con primeros premios en el concurso anterior.

Demostraron todos los ejecutantes poseer apreciables cualidades para el difícil arte del piano, y pusieron de relieve el especial método del señor Pujol, que inculca estilo propio a sus discípulos.

Para finalizar el concierto, tocose la Galop de Ketterer, a cuatro pianos y 16 manos, arreglada por el propio señor Pujol.

Tomaron parte en el concierto los señores Mazzi, Pujol, Puigjaner y Tormo, que interpretaron a cuarteto un Minuet de Pedrell, y la capilla de la Merced, que cantó ¡Non, non! a voces solas, y La Plegaria del marino, con acompañamiento de violines y violoncellos.

En el patio tocó escogidas piezas la música de Ingenieros, con gran acierto dirigida por el señor Milpagher.2

14 de enero de 1885

No puede considerarse este un concierto de Granados, sino un concierto benéfico colectivo –a favor de los damnificados en el terremoto de Andalucía- donde Granados figura sólo en medio de una enorme lista de participantes. Debe destacarse sin embargo el hecho de que en este concierto figuran algunos de los principales artistas barceloneses del momento, y diversos concertistas y cantantes que actúan regularmente en las salas barcelonesas, entre ellas la serie de conciertos de las Tardes musicales de la casa Coscajuela. Que Granados figure entre ellos con su nombre permite suponer que ya no era un simple alumno de J. B. Pujol –quien por cierto también figura entre los participantes- sino un pianista algo conocido.

Entre los elementos que concurren a las ‘Tardes musicales’ de casa Coscojuela, una de las cuales se celebrará el domingo próximo en el Teatro Lírico, para allegar fondos con destino a la suscripción de la Prensa a beneficio de las víctimas de los terremotos de Andalucía, cuéntanse los profesores y aficionados siguientes, nombrados por orden alfabético: Tiples dramáticas: señoritas Borras, Llorens y Vázquez; mezzo soprano, señorita Valduramo; tiples ligeras, señoras Latorre y Pedraza y señoritas Agreda, Maciá (Angelina y Lola), Pons Puigsech, Rubio, Vázquez (hermanas) y Vilaró; contraltos: señoritas Alguacil y Barba; tenor, señor Puig; barítonos, señores Regincós y Villavecchia; bajo, señor Ferro; corinto, señor Parera; violinista, señor Pérez; pianistas: señoritas Agreda, Álamo, Castelaro (Pura y Segunda), Coscojuela, Cuspinera, Llorens, Imbert, Maciá (Angelina y Lola), Marxuach, Nogués, Pedraza, Pequero, Petit, Sans, Vázquez, Vilaró y Viñas (hermanas), y señores Ballvó, Cuspinera, Coscojuela, Granados, Imbert, Masriera, Pujol (don Juan Bautista), Rubio, Trullas, Viñas, y otras y otros que no recordamos en este momento; profesores de armonium, señores Ballbé, Cuspinera y Rubio; para recitar, señoritas Maciá, Pérez y Rousset, etc., etc.

En la imposibilidad de que en una sola tarde desempeñen todos esos artistas y aficionados partes principales adecuadas a sus facultades, se ha organizado para la función del domingo un programa parecido al de las ‘Tardes musicales Coscojuela’ ordinarias, prestándose todos los que no tienen ocupación precisa a cantar en el coro o a desempeñar otras partes secundarias.

El señor Coscojuela facilita su tan celebrado piano Erard Extra de concierto, su magnífico armonium Alexander y bustos artísticos y otros adornos. Mr. Diligeon facilitará otros pianos de la propia fábrica del señor Coscojuela

La dirección artística del concierto se halla confiada al profesor de música de la casa señor Cuspinera y a los señores Trullas y Rubio. La distribución de tarjetas queda a cargo de los señores general Riquelma, Coscojuela, Arnús, Pérez y otros contertulios.

Por lo que empieza a conocerse, la función mencionada será muy favorecida, siendo ya muchos los pedidos de invitaciones que se han hecho.3

27 de marzo de 1887

Aunque se suele decir que Enrique Granados se trasladó a París para estudiar en el Conservatorio –aunque no llegó a ser alumno oficial- en enero de 1887, seguramente esta fecha se deba retrasar a juzgar por esta reseña de un concierto celebrado a finales de marzo de 1887, en el que no se menciona ni que Granados esté estudiando en París ni que se proponga hacerlo.

Me interesa destacar también que esta es la única ocasión en que se menciona el modo de tocar de Granados antes de irse a París, y el hecho de que se incida en su “soltura, fuerza y ágil digitación” parece indicar que su estilo en esta época era mucho más áspero, o cuando menos "virtuoso". Tras sus estudios con Beriot, las reseñas periodísticas suelen destacar su elegancia, sutilidad, uso del pedal, etc., como puede leerse en algunas de las reseñas citadas en el artículo de "El debut antes del debut" que hemos publicado ya en esta serie de Bajo la alfombra de Enrique Granados: "A una ejecución de primer orden y un ajuste perfecto en los pasos de mayor dificultad, reúne delicadeza y sentimiento, matizando con maestría, dando a las obras que ejecuta una interpretación cabal ", "el señor Granados a una ejecución brillante y una digitación agilísima, reune una excelente escuela y una pulsación en extremo delicada en los pasajes que lo requieren ", etc.

En cambio, en lo que se refiere al programa interpretado, las diferencias no son tan grandes: Pujol era un profesor que estaba muy al tanto de lo que se hacía en París y otras capitales, y sus alumnos estaban formados con criterios modernos. Prueba de ello es que varios de los alumnos de Pujol obtuvieron premios en el conservatorio de París cuando fueron allí a continuar sus estudios. La única novedad en el repertorio de Granados a su vuelta de París es la incorporación de obras contemporáneas francesas, especialmente de Saint-Saëns, que no es que Pujol desconociera sino simplemente que en el ámbito catalán tocaba y enseñaba a sus alumnos más música española, mientras en París -lógicamente- Beriot insistía mucho más en los autores franceses.

“Bajo la experta dirección del pianista señor Granados, aventajado discípulo del señor Pujol, se verificó anteayer tarde en la fábrica de pianos de los señores Bernareggi, Gassó y Cª un concierto instrumental, cuya principal parte tuvo a su cargo el mencionado señor Granados, que tocó con gran maestría un nocturno y un scherzo de Chopin, una polka de Brassen, La Bambocela [Bamboula] de Gotschalk, y una mazurka de su composición; y para acallar los generales y reiterados aplausos con que la numerosa concurrencia coronó la ejecución de las referidas piezas, el señor Granados tocó otras dos fuera del programa, y en el desempeño de todas dio muestras de su soltura, fuerza y ágil digitación.

Compitieron en habilidad con el expresado pianista los no menos aventajados señores Pellicer y Viñas, que tocaron junto con aquel a cuatro manos y con brillantez, el primero un fragmento de concierto de Rubinstein, y el segundo una galop de Ketterer y la Tarantela de Gotschalk, cuya ejecución les fue aplaudida con entusiasmo y pedida la repetición de las piezas.

Amenizaron el concierto los profesores señores Almar, Vilar, Viñals, Cuspinera y Alcayde, que tocaron a quinteto la Plegaria del Moisés, la Colombe de Gounod; la Patrulla-Ronda, de Vilar; la Serenata, de Alcayde, y una Marcha de los mandarines, de Magnus. Las expresadas piezas fueron ejecutadas con ajuste y colorido, y merecieron también unánimes aplausos.”4

Sólo queda añadir que esa "mazurka de su composición" que se menciona es la primera referencia a Granados compositor. Dado que no es posible identificar esta mazurka puesto que sabemos que Granados compuso al menos ocho antes y durante su estancia en París5, de las cuales solo publicó Elvira, dedicada a Pujol. O sea, a su vuelta de París, cuando se mencionan sus composiciones [me remito nuevamente a El debut antes del debut], algunos críticos destacan que son obras interesantes y que su autor es prometedor, mientras en esta ocasión el cronista parece considerar esta primera mazurka simplemente como algo "de trámite", el tipo de obrita que se espera que cualquier pianista competente pueda escribir. No olvidemos que en estos años finales del siglo XIX la profusión de música de salón que se interpretaba en España y todo el mundo occidental era asombrosa, y existen miles de piezas hoy totalmente olvidadas, con unas poquísimas excepciones. El propio Granados interpretó muchas antes de iniciar sus estudios con Pujol -aunque luego abjurara de ellas- y como además había trabajado como pianista de café, sabemos que conocía muy bien el estilo.

Notas

1. "La Vanguardia", lunes, 28 mayo 1883, pp 3-4

2. "La Vanguardia", martes, 10 junio 1884, pp 1-2

3. "La Vanguardia", miércoles, 14 enero 1885, pp 4-5

4. "La Vanguardia", martes, 29 marzo 1887, página 4

5. ¡Chopin! DLR III:1.21, Elvira DLR III:2, Clotilde, DLR III:3, y las Mazurka en fa mayor DLR III:1.31, sol menor DLR III:1.32, en mi bemol mayor DLR III:1.33, en la menor DLR III:5 y alla polacca, DLR III:4

Comentarios

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13/04/2018 14:07:42

27 de mayo de 1887: Concierto benéfico en el Teatro Romea,[1] a cargo de la Sociedad Balaguer: Visconti, Blanchart y los pianistas Granados y Manuel Alaiz.

[1]El Diluvio”, número 147, 27 de mayo de 1887, edición de la mañana, p.4303.

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