En una nota al programa de mano Warlikowski escribe que al preparar su puesta de De la casa de los muertos, evitó leer la novela de Dostoyevski que inspiró esta ópera póstuma de Leoš Janáček. No necesitaba advertirlo, porque nada hay más lejano de la novela que el experimento presentado por el regisseur polaco en el Covent Garden. Es un experimento en el cual desaparece el elemento esencial de la novela y la ópera, esto es, el contraste entre un político encarcelado por su ideología y los prisioneros comunes. La aceptación de la criminalidad de estos últimos es una premisa esencial para descubrir en ellos la “humanidad a pesar de todo” descrita por Dostoyevski. Pero es difícil perfilar esta criminalidad en una propuesta que, como la de Warlikowski, arremete a lo Foucault o Genet contra un sistema carcelario esencialmente injusto donde es…
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