¿Qué tienen en común Milos Forman y Gérard Corbiau? Que dirigieron dos películas sobre genios musicales que hicieron época, Amadeus y Farinelli respectivamente. Si la primera popularizó Mozart hasta el delirio, la segunda dio el pistoletazo de salida para el redescubrimiento de la época dorada de los castrados, con el experimento particular de mezclar digitalmente la voz de un contratenor (Derek Lee Ragin) y una soprano (Ewa Małas-Godlewska) para recrear las tres octavas del mítico capón. Al igual que había ocurrido previamente con Salieri en la película del genial salzburgués, en esta ocasión la banda sonora puso en el mapa junto a Handel a otros dos compositores: Riccardo Broschi, hermano de Farinelli, y Nicola Porpora, su maestro y rival de Haendel en Londres. El aria de Aci “Alto Giove”, de su ópera Polifemo, se convirtió en un éxito…
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