Que Flórez es un número uno desde hace poco más de veinte años ni hay que decirlo. Que siga siendo único en su repertorio es cuestión abierta a debate, con respuestas disímiles según el nivel de adhesión que despierte o de distancia que se tome. Por descontado, un éxito de público que además aplaudió con calor desde el primer momento (cuando el tenor aún no había aparecido). Dejo imaginar el resto: banderas peruanas, gritos embravecidos (desde un sonoro ‘guapo’ que últimamente se propina a los cantantes -agrego las cantantas, por las dudas- líric@s como si fueran más -o menos- que eso. Sigo sin acostumbrarme; supongo que soy algo así como un caso sin remedio y por supuesto ‘mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa’), una señora que se inclina peligrosamente desde un balcón, lo que da pie a que el divo explique que lo sigue a todas partes.
Ta…
Comentarios