La obertura de La Flauta Mágica comienza con una serie de acordes majestuosos que según muchos analistas contienen significados masónicos, logia a la que pertenecían el autor y quien encargara la ópera, el empresario Schikaneder, que en realidad deseaba ayudar al compositor en su situación económica y en su salud, a la sazón bastante deteriorada al punto que moría tres meses después de haber concluido la obra. El tema principal pasa por una variedad instrumental hasta llegar a un fugato tan exquisito que revela el testimonio elocuente del arte compositivo del autor. Orquesta y director encontraron una muy buena versión, francamente deliciosa y de inocultable estilo vienés.
Mozart escribió antes de cumplir veinte años cinco conciertos para violín y orquesta reducida. El quinto, escuchado esta noche, no solo es el más conocido sino que…
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