Estreno absoluto en el Liceu (y en Barcelona, sólo una vez, en 1905, en el Teatro Novedades y en italiano; no sé en el resto de la península, pero imagino que igual o peor), y estamos hablando de una obra contemporánea de, por ejemplo, Carmen.
Ciertamente podríamos lamentar que el ralo repertorio ruso del Liceu (reducido prácticamente a un par de títulos de Chaicovski y otros tantos de Mussorgski, uno de Shostakovich, más alguno de Rimski y tal vez algún otro -entre Prokofiev o Stravinski) le harían falta obras de mayor enjundia que ésta (pienso en los grandes títulos de Prokofiev, Glinka y Borodin, por orden de preferencias personales, y tal vez alguno más de Rimski y Chaicovski). Pero vale la pena conocerla aunque no sé si tendrá recorrido en el futuro liceísta. Es un ejemplo acabado de la corriente opuesta a la finalmente triunfante de…
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