La BOS, Nielsen y Kränzle: tres elementos condenados a complementarse a un alto nivel para salir airosos de un programa bello y muy exigente, definido por la propia Orquesta en el programa de mano como “una de las grandes citas de la temporada”. A ver, por aclarar: para decir eso ya estamos los demás, parece lógico que desde la propia orquesta se proclame que todas las citas de la temporada son grandes. Y en todo caso cuando los aficionados y aficionadas podemos deleitarnos con la lectura del programa es porque ya estamos dentro del auditorio, a punto de saber si la cita es realmente grande o de comprobar si escuchar a Johannes Martin Kränzle como Amfortas es un privilegio, otra afirmación extemporánea en el mismo programa.
Ninguno de los dos extremos afirmados se cumplió plenamente. Fue un concierto interesantísimo, desde luego, pero no…
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