Este disco contiene todas las grabaciones comerciales que de su música sinfónica hizo Arthur Honegger, además del poema El canto de Nigamon, dirigido por Rhené-Baton [Nota 1]. No soy yo nada amigo, en tanto que discófilo, de las grabaciones no ya históricas sino arqueológicas, como sucede en el presente caso, porque el sonido antiguo [Nota 2] me impide disfrutar de lo que escucho. Los destinatarios de este disco son, obviamente, los ya conocedores y amantes de la música de Honegger, así como los estudiosos de su obra y su vida.Lo que no quita para que pueda reconocer y admirar el buen hacer de Honegger al frente de una orquesta: modos directos sin afán de protagonismo y transmisión de buen pulso con claridad de planos son dotes directoriales demasiado raras en un compositor como para omitirlas en este comentario. De la misma forma que…
Comentarios