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La noticia de la suspensión de la segunda parte del concierto del día 3 de agosto y la cancelación de la actuación del día siguiente en el Festival Internacional de Segovia, despertó a la mayoría de las secciones de cultura de los periódicos.
La guerra de los termómetrosLos hechos, en resumen, fueron los siguientes: El día 3 de agosto la Orquesta Sinfónica de Castilla y León debía ofrecer un concierto en dicho Festival en los Jardines del Alcázar junto a Brenno Ambrosini, piano, Mark Lubotsky, violín y Michal Kanka, chelo. La Orquesta avisó del frío que podría hacer a esas horas, en un verano climatológicamente algo loco, y el concierto se trasladó al salón de actos del Instituto Andrés Laguna. Tras la primera parte, el calor reinante, 32 grados en la sala y alguno más en el escenario, unido a las escasas condiciones de la sala, la orquesta decidió suspender el concierto. Al día siguiente la Sinfónica debía actuar junto a la soprano Isabel Rey y el barítono Paolo Gavanelli. La Orquesta volvió a advertir que hacía frío y decidió suspender el concierto. Todo sucedió bajo la constante presencia de un termómetro situado en una de las sillas del escenario.Diez minutos después de las 22:30h, el gerente de la OSCyL, Joan Oller, pidió disculpas al público y explicó:
los músicos sólo pueden tocar a más de 18 grados de temperatura.
Los 15 que marca el termómetro no permiten ni la brillantez, ni la profesionalidad deseada, por lo que se suspende el concierto. El coordinador del Festival Rodrigo Peñalosa responsabilizó a la OSCyL de la no celebración del concierto e informó al público que pediría explicaciones de lo sucedido a la Junta.Hasta aquí el relato escueto de los hechos al que se puede añadir el lógico enfado del público con gritos de desaprobación incluidos. Momentos de tensión alimentados por declaraciones posteriores como las del coordinador del Festival, recogidas por Alejandro Fierro en
El Día de Valladolid:
estos señoritos en muchos casos inmigrantes que llegaron aquí con una mano delante y otra detrás y que ahora ganan 800.000 pesetas al mes [el sueldo medio ronda las 250.000] han faltado al respeto al público de Segovia. El director Max Bragado y los cantantes, en principio se han mantenido al margen aunque la Fundación asegura que eran partidarios de que se celebrara el concierto, mientras que fuentes de la orquesta señalaron que el barítono parecía preferír no cantar.
Comunicado de prensa de la OSCyLFirmantes: Joan Oller Cuartero (Gerente) y Comité de Empresa. Valladolid, 5 de agosto de 2000.Ante la situación producida los días 3 y 4 de Agosto en el marco del XXV Festival Internacional de Música de Segovia, la Empresa y los trabajadores de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (en adelante OSCyL) desean explicar los motivos que determinaron la decisión de interrumpir y cancelar sus actuaciones.Para evitar males mayores la OSCyL decidió poner en conocimiento de la organización con meses de antelación las condiciones mínimas, tanto técnicas como climatológicas, sin las cuales es imposible garantizar al público un mínimo de calidad. A pesar de esto, la OSCyL se encontró a su llegada con unas condiciones muy deficientes.Ante la previsión meteorológica de bajas temperaturas para la noche del día 3, la organización decidió cambiar el emplazamiento del concierto al Instituto Andrés Laguna. Esta sala presentaba numerosas deficiencias, entre las que cabe destacar: un escenario que por su tamaño no permitía la colocación de todos los miembros de la Orquesta; falta de seguridad en las gradas, con el consiguiente riesgo de accidente laboral; iluminación deficiente, ausencia de camerinos y falta de ventilación en la sala. A pesar de este cúmulo de impedimentos, la Orquesta decidió realizar el concierto por respeto al público. Desgraciadamente, en el intermedio, la temperatura en el escenario ascendía a 37 grados, provocando lipotimias, mareos y hemorragias nasales entre los músicos, circunstancias que condujeron a la inevitable interrupción del concierto.Vista la imposibilidad de realizar un segundo concierto en esta sala, la Organización del Festival decidió arriesgarse a celebrarlo en su emplazamiento original (Jardines del Alcázar). Aún sabiendo que las previsiones meteorológicas iban a provocar la cancelación del recital, la Organización insistió en seguir vendiendo entradas y se negó a anunciar su suspensión.La temperatura a la hora de inicio de la actuación era de 15 grados, y minutos más tarde, descendía ya a 13,5. La realización del concierto bajo estas condiciones, suponía la imposibilidad de realizar nuestro trabajo dignamente por varias causas tanto físicas como técnicas: los instrumentos a estas temperaturas no se pueden afinar y corren riesgo de roturas y agrietamientos; el riesgo de lesiones musculares de larga duración y de afecciones respiratorias es muy alta; la falta de sensibilidad en los dedos impide la correcta ejecución musical.Bajo estas circunstancias consideramos que no se podían garantizar las condiciones de calidad que el público merece; son condiciones indispensables reconocidas por todas las orquestas profesionales.La OSCyL lamenta profundamente la falta de previsión en la organización, que no ha garantizado las condiciones mínimas de calidad que merece un Festival de estas características, el público y la propia Orquesta.
Nota de la organizaciónFirmante: Rodrigo Peñalosa Izuzquiza. Coordinador Gerente.Independientemente de las acciones que los órganos rectores de la Fundación Don Juan de Borbón vayan a adoptar en el futuro en relación con la actitud del gerente y los profesores de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, durante su estancia en Segovia, quiero, como primer responsable ejecutivo de la Fundación, manifestar que:En los siete días anteriores a la actuación de la citada Orquesta, tocaron en Segovia bajo similares condiciones meteorológicas, los maestros y orquestas siguientes: Jordi Savall, Josep María Colom, Ruggiero Ricci, Victor Martín, Bruno Giuranna, Rocco Filippini, Agustín Serrano, Orquesta de Cámara "Reina Sofía", Brodsky Quartet, Spanish "Luur-Metalls", Trío Arthur Grumiaux (Bruselas), Quinteto de Viento de Viena. El éxito musical de todos ellos está reflejado en toda la prensa nacional y local.Como se sabe, los maestros Ambrosini, Lubotsky y Kanka, no sólo tocaron con calor, sino que, ante los aplausos del público, dieron un bis en el Salón de actos del Instituo Andrés Laguna.En la noche del 4 de agosto, la soprano Isabel Rey y el barítono Paolo Gavanelli, junto al maestro Max Bragado, estaban dispuestos a dar el concierto en las condiciones comprobadas de temperatura, habiendo prometido colaborar en un concierto que compense al público segoviano.La Fundación tenía asegurados los conciertos contra lluvia y viento por póliza n. 24515 de 14.07.00, con la Compañía de Seguros y Reaseguros S.A. entidad que no concedió franquicia de temperatura de 18 grados, como tampoco lo hicieron otras dos compañías consultadas.La alegada temperatura mínima parece ser una condición del convenio colectivo de la Orquesta, sin que sepamos nada de temperatura máxima. La Fundación no tiene ningún contrato escrito con la Orquesta de Castilla y León.Los trabajadores de la Fundación, indignados por la actitud de los profesores de la Orquesta, se negaron a la recarga de los instrumentos de los mismos, en la repetida noche del 4 de agostoEn todo momento, todos los trabajadores y colaboradores de la Fundación hemos hecho lo imposible para que los dos conciertos finales del Verano Musical de Segovia 2000, pudieran llevarse a cabo: cambios de lugar, escenarios de emergencia (por cierto, certificados por Arquitecto Técnico Colegiado), pruebas acústicas previas con la propia orquesta (por cierto, para las que la Orquesta pidió 5.000 pesetas por músico y hora), colaboración desinteresada para dichas pruebas que hizo la Joven Orquesta de la Universidad de Valladolid, que es la residente en el II Curso de Práctica Orquestal del Festival Joven de Música Clásica que actualmente se celebra en Segovia, etc, etc.Finalmente, y a pesar de todos nuestros inmensos esfuerzos físicos y morales, las condiciones de temperatura han sido la piedra de un escándalo que nosotros hicimos todo lo humanamente posible por evitar.
Crisis del FestivalEn medio de las dificultades que vive el Festival de Segovia, acuciado por la disminución de presupuesto, el incidente con la OSCyL ha venido a alertar sobre las deficientes infraestructuras culturales de la Comunidad, en este caso concreto de Segovia, ciudad en la que se celebran otros ciclos musicales bien consolidados como la Semana de música de cámara.Suspensiones ya ha habido y seguirá habiendo, recordar la provocada por la lluvia de
El Retablo de Maese Pedro o el traslado del concierto del Orfeón donostiarra y la Orquesta de RTVE, que pasó del original emplazamiento de la Plaza de San Esteban a la Catedral en julio del 96. Pero no parece el salón de actos de un Instituto el mejor escenario para que crezca un Festival Internacional. Si éste tiene que ser al aire libre habrá que minimizar los posibles problemas que puede generar una climatología, que tiende a ser incierta en las noches de verano, con instalaciones adecuadas, empezando por ejemplo por un escenario grande y cubierto en los laterales y el techo.
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