Que Gergiev es un hombre ocupado, nadie lo duda. Que además no le importa hacer 'doblete', o sea, dirigir dos conciertos el mismo día para así poder irse a otro lugar al día siguiente, también es bien sabido. Y eso es lo que ha hecho este 9 de julio, que antes de meterse con un Attila de Verdi, a las 8 de la tarde, decidió hacer el calentamiento a las 6 de la tarde con un Mozart, Concierto para piano nº 27, y una Consagración de la primavera, obra que a muchos directores ya les agota. Pero por lo visto no a Gergiev.
En buena lógica, el resultado debía haber sido problemático. Pero no, Gergiev hizo una Consagración maravillosa e inmediatamente -el concierto había comenzado con más de media hora de retraso- se trasladó a la Sala Nueva del Mariinski y habiendo recuperado algo del tiempo perdido, con sólo quince minutos de retraso, comenzó un…
Comentarios