Una versión de concierto en el Mariinski 2 es algo sumamente excepcional, pero no necesariamente negativo cuando los cantantes son tan buenos como en esta ocasión y consiguen vivificar la partitura con sus voces. Y el elenco que se había reunido era, a priori, suficientemente atractivo como para renunciar al recital de piano que iba a dar prácticamente a la misma hora Sergei Babayan. Nuevamente las desagradables opciones a las que obliga el Festival Estrellas de las Noches Blancas, que tiene una oferta variada prácticamente cada día. No sé si acerté, porque Babayan es un gran pianista, pero esta Norma también lo fue.
El rol de Norma estuvo a cargo de Tatiana Serjan, a quien había escuchado sólo tres días antes haciendo de Odabella en Attila. Como en otras ocasiones me preocupó un poco el ritmo de trabajo que mantienen los cantantes de la…
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