Es el estreno en el Festival de la segunda versión puesta a punto por el autor veinte años después de la primera (que, francamente, me parece superior, y no sólo por el personaje de Eustazio, ausente en ésta, sino por los cambios de registros, en particular el de Argante), que no sólo es el estreno en Peralada sino que parece serlo en Cataluña y no sé (no he tenido tiempo de comprobarlo) si en España. Desde luego interesante por el hecho en sí mismo, pero lo dicho: me quedo con la primera.
La ‘concepción escénica’ de Sabata, artista en residencia este año (ofrecerá un espectáculo de cabaret el próximo día 12 de agosto) se limitó a marcar entradas y salidas y algunas actitudes de los solistas (las propias, como suele, fueron un tanto ‘vehementes’ y no me parecieron particularmente felices).
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