Florence Foster-Jenkins fue una multi-millonaria norteamericana hija de banquero que, tras su divorcio, decidió dedicar su vida al espectáculo. Aficionada a la ópera probó suerte organizando conciertos para un selecto público en el Ritz-Carlton de Nueva York, pero tras un accidente de taxi gracias al que pudo comprobar que alcanzaba un Fa 5, decidió dar el paso que la catapultó a la fama y cantar en el Carnegie Hall. Tras el accidente, regaló una caja de puros al taxista en señal de agradecimiento. Los precios de la reventa se disparaban ante cada nuevo recital de la soprano que, indefectiblemente, cantaba Clavelitos ataviada con un mantón de Manila y una peineta, recreando así con más acierto el ambiente español de la pieza. Siempre se caracterizó, no obstante, por el uso de espectaculares joyas y trajes de los mejores modistos.Florence…
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