Llegó a su final el Anillo wagneriano del festival de Múnich, y lo hizo en alto, probablemente con la noche más equilibrada y regular en la calidad de las cuatro que forman el ciclo. Posiblemente el mejor momento desde el punto musical fue el primer acto de La Walkiria, un verdadero prodigio, pero el nivel general de todo el Ocaso no sufrió los altibajos vocales que sufrió La Walkiria en los actos segundo y tercero, así que, si hubiera que dar una medalla a la regularidad o un ganador conjunto, tendría que ser la última de las jornadas compuestas por Wagner la que subiría a lo más alto del hipotético podio.
Decir Götterdämmerung (o intentarlo, discúlpenme el chiste) es decir Brunilda (bueno, Brünnhilde), y qué les voy a contar a estas alturas de ciclo de Nina Stemme. ¿Que es perfecta? Desde luego, al menos en este papel, si no lo es, está…
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