Tomo el título prestado de un libro de conversaciones sobre música de Riccardo Chailly (Milán, 1953) con el musicólogo Enrico Girardi (ed. Rizzoli, 2015). En él Chailly cuenta que, al poco de ser nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín –aún no tenía 30 años-, le propusieron grabar la Séptima Sinfonía de Bruckner. Al principio Chailly se resistió, pensando que aún no estaba preparado para tal cosa; aunque no tardaron mucho en convencerle. Ese disco, editado en 1985 por DECCA, se convirtió enseguida en su mejor tarjeta de visita internacional.
Recuerdo perfectamente que compré esa grabación al poco de salir, y que me gustó; y en todos estos años he tenido la suerte de ver en alguna ocasión a Chailly haciendo un Bruckner excelente (una Quinta con el Concertgebouw, una Tercera con la Gewandhaus). De modo que…
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