Aprovechando que la Orquesta Filarmónica de Rotterdam celebra su centenario, el canadiense Yannick Nézet-Séguin (Montreal, 1975) –que ha sido su titular desde 2008 y hasta hoy- ha querido presentarse con un programa acorde con la ocasión, lleno de apasionamientos y arrebatos según es de ver en el cartel. Otra cosa es que, en mi opinión, sólo haya conseguido transmitir las pasiones (entiéndase el término en su más amplio sentido) que encierran dos de esas tres partituras.
No está claro quién ni a santo de qué le puso el título de “La passione” a la Sinfonía 49 de Haydn. Desde luego no fue el autor, cuya preocupación siempre fue la de hacer música que siente bien. Y en ese aspecto Nézet-Séguin acertó plenamente: con una plantilla ajustada (dos contrabajos) y sin hacer demasiado caso de recomendaciones historicistas, su versión salió redonda…
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