Para quien como yo ha seguido la trayectoria, desde su fundación, de la orquesta sinfónica local, se hace evidente cuando el maestro invitado consigue una comunión con los integrantes del organismo. Es lo que ocurrió esta noche entre el maestro catalán y los músicos de la orquesta. Por supuesto, el repertorio elegido jugó a favor de esta circunstancia. Es que el nacionalismo romántico de la Rusia del siglo XIX se presta para un lucimiento de esta naturaleza. Primero fue esa lujosa orquestación de La Gran Pascua Rusa escrita sobre la base de tres himnos litúrgicos de la iglesia ortodoxa. Luminosa obertura presentada como lo que es, una notable muestra de instrumentación de alto nivel como es dable observar en el llamado “Grupo de los Cinco”: Balakirev, Cuí, Musorgsky, Rimsky-Kórsakov (autor de la obertura) y Borodin (autor de la sinfonía)…
Comentarios