Para molestia de quienes aprovechan el Festival de Salzburgo para convocar allí una reunión de directorio y después pasarla fácil y bonito con una puesta que no haga pensar mucho, Salzburgo se ha vuelto mas experimental. Pero no todo es experimento. También hay puestas tradicionales, por ejemplo, la de La Dama de Picas este año. Cuando digo “tradicionales” no me refiero a aquellas de Günther Schneider-Siemssen, Otto Schenk o Franco Zefirelli sino a la del llamado “teatro musical” o Musiktheater alemán que renació en la postguerra como heredero del experimentalismo de la época de la república de Weimar y floreció en las últimas décadas del siglo pasado. Fue una tradición que Hans Neuenfels, aquel enfant terrible del último fin de siglo, violentó y llevó al límite con algunas puestas maravillosas y otras, francamente, una mierda. ¿Quién no…
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