De un simple cuento alemán, El velo robado, de Johann Musaus, los libretistas rusos Vladimir Petrovich y Vasili Geltser concibieron el argumento de uno de los grandes ballets románticos y si bien la historia es muy lineal y de época, el genio musical de un joven Chaicovski construyó la base de su éxito con una música acorde con el argumento. Su estreno fue un fracaso pues en aquella época sucedía lo de ahora: si la danza clásica no era lo suficientemente explícita, el público quedaba sin entender el significado de la misma. Eso ocurrió en Moscú pero luego con la coreografía de Petipá-Ivanov, triunfó largamente en San Petersburgo hasta convertirse en una obra maestra.
Con adecuados rellenos un resumen es este: el príncipe Sigfrido cumple dieciocho años. Se hace una gran fiesta en palacio a la que asisten princesas de otros reinos entre las…
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