"Un violinista como yo que, acostumbrado a expresarse en el lenguaje de la música, nunca había creído en el poder de la palabra, hoy, 9 de octubre de 1909, empiezo a escribir este dietario reconociendo que una vulgar proposición ha cambiado mi vida. En mi primer día de trabajo como segundo violín de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, el director titular me ha asignado una misión especial que se prolonga más allá de la traducción de los símbolos de las partituras en sonidos ordenados. Desde esta mañana, soy diferente de mis compañeros: ellos trabajan con el maestro, yo trabajo para el maestro. Permítanme que me presente, me llamo Seremis Zeitblom y soy el espía de Gustav Mahler"Los sentimentales consideran que los objetos antiguos conservan la memoria de quienes fueron sus propietarios. En el caso de un viejo estuche de violín que…
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