Al venezolano Pacho Flores (San Cristóbal, 1981) siempre le sucede la misma anécdota cuando llega a una sala de conciertos empujando su enorme valija: se extrañan de que no haya dejado el equipaje en el hotel, y él aclara con una sonrisa que se trata de sus instrumentos. Lo mismo ocurre en este disco, en el que Flores emplea hasta ocho instrumentos distintos: una corneta, dos fiscornos y cinco trompetas de tonalidades diferentes (todos ellos de la firma valenciana Stomvi, cuyo fundador escribe en la carpetilla una breve introducción sobre el concepto “fractal” y su relación con la geometría, las matemáticas y la música).
Y, como también ocurre en sus conciertos, escuchar este disco (cuya toma de sonido es limpia pero deja a la orquesta demasiado atrás, y cuyas notas -para una vez que están en español- son prescindibles) supone quedarse…
Comentarios