La noche era fría y los ánimos estaban calientes. La cola en la ventanilla para “incidencias” era larga y cundía el nerviosismo porque se acercaba la hora de inicio del concierto. Pero el espectáculo no comenzó hasta que todo el mundo estuvo dentro, una hora más tarde de lo previsto. Dentro del Palacio de Deportes de Granada había ambiente de gran ocasión: Miguel Ríos es una institución en la ciudad y se trataba del último concierto de la que, previsiblemente, será la última gira en su carrera. Aunque se hizo esperar por el imprevisto, todo quedó olvidado cuando los músicos de la Orquesta Sinfónica Universal Music empezaron a ocupar sus puestos sobre el escenario y Carlos Checa calentó motores con un popurrí de los temas más conocidos del rockero.
A continuación salieron los miembros de la Black Betty Boys Band y el auditorio rugió con la…
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