Esta Tercera destacaba en la programación de temporada de la Sinfónica de Bilbao desde el momento en que se anunció. La razón era doble: en primer lugar, la entidad de la obra, su notoriedad en el contexto de una programación con ciertos aspectos desconcertantes; en segundo lugar, que era la primera vez que el maestro Erik Nielsen afrontaba una sinfonía de Gustav Mahler al menos en Bilbao, y existía una lógica curiosidad por verle trabajar en este compositor, en el que su orquesta sí acumula una considerable experiencia. Lo escuchado en el Euskalduna superó las expectativas más optimistas: Nielsen logró trasladar al público una Tercera que, obedeciendo a su estilo –sonido depurado, orden y claridad- resultó apasionante, muy rica en matices y con algunos aspectos sobresalientes.
La Sinfónica de Bilbao goza de unas cuerdas superiores a las…
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