Discos

Paisaje con nubes e instantes

Paco Yáñez

lunes, 21 de enero de 2019
Peter Ruzicka: CLOUDS 2; "...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT". Minguet Quartett. Deutsches Symphonie-Orchester Berlin. Peter Ruzicka, director. Rainer Pöllmann y Wulf Weinmann, productores. Ernst Hartmann y Henri Thaon, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 61:28 minutos de duración grabado en la Jesus-Christus-Kirche de Berlín y en la DLF Kammermusiksaal de Colonia (Alemania), del 20 al 21 de octubre y del 14 al 16 de diciembre de 2017. NEOS 11808. Distribuidor en España: Sémele Proyectos Musicales. 

En nuestras últimas reseñas dedicadas a la música de Peter Ruzicka (Düsseldorf, 1948) en el sello NEOS, ya habíamos comentado que la discográfica de Múnich se ha convertido en la gran referencia para acercarnos en disco compacto al prolífico catálogo del compositor alemán, cuya serie en NEOS va camino de establecer el canon interpretativo ruzickiano, algo de lo que dan buena muestra tanto sus registros orquestales como los camerísticos: el grueso de las grabaciones de Peter Ruzicka en NEOS, y géneros que confluyen en el compacto que hoy reseñamos, en el que podemos escuchar su séptimo cuarteto de cuerda "...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT" (2016) y la partitura para cuarteto de cuerda y orquesta CLOUDS 2 (2013). 

Precisamente, con CLOUDS 2 comenzamos hoy nuestra inmersión en Peter Ruzicka, un Ruzicka aquí más cercano que nunca a Toshio Hosokawa ya desde el pizzicato que abre la partitura y sus subsiguientes acordes, cuyos agudos registros recuerdan el sonido de un shō. El propio Hosokawa cuenta en su catálogo con otra pieza para cuarteto de cuerda y orquesta un año posterior a la de Ruzicka, Fluss (2014), de la cual dimos cuenta en Mundoclasico.com a raíz de su estreno en Portugal, el 15 de noviembre de 2014. Como en la partitura de Hosokawa, la naturaleza y cierto paisajismo musical se asoman a CLOUDS 2, ampliación de la previa CLOUDS, compuesta por Ruzicka para gran orquesta en el año 2012. El cuarteto de cuerda y la orquesta funcionan en CLOUDS 2 de un modo prácticamente disociado, caracterizándose el sonido aquí desplegado por el Minguet Quartett por la suavidad de sus intervenciones, conformando una serie de acordes que evolucionan cromáticamente cual amalgamas armónicas que corporizan a esas nubes que dan título a la pieza: unas nubes que, como texturas musicales distantes, entran y salen en escena, introduciendo los elementos más ligados a la tonalidad, todos ellos de gran refinamiento y sensibilidad, en los límites del silencio, siendo el punto más próximo a ese universo hosokawiano (oriental, en general) en el sereno paisajismo del cuarteto. 

Por lo que al entramado orquestal se refiere, en la primera parte de CLOUDS 2 éste sigue las extáticas premisas puestas en escena por el cuarteto, con sonoridades muy sutiles, apenas diseminadas para moldear los contornos tonales del cuarteto solista, ya sea como acordes, ya como texturas, en un trazo musical esfumado que, por ello, nos recordará a uno de los mejores pintores de nubes que haya habido en la historia del arte: el inglés William Turner. Ahora bien, llegados al ecuador de la partitura, se desata -tal y como lo define Habakuk Traber en sus notas- un «estallido orquestal apocalíptico» que nos remitiría, por violencia, capas superpuestas y polirritmia, al mejor Bernd Alois Zimmermann. Es un apocalipsis orquestal compuesto, igualmente, con elementos tonales, siguiendo la línea del propio Zimmermann y expandiendo principios que diríamos schönberguianos, lo que depara una intensidad impresionante, creada de forma muy distinta de lo que conocemos en otras partituras ruzickianas de corte más lachenmanniano, como Torso (1973), en las que la violencia se desata no desde la altura, sino desde el ruido y las técnicas extendidas. Hay, por tanto, una perfecta coherencia en lo que al lenguaje armónico y a las técnicas orquestales se refiere entre las distintas partes de CLOUDS 2, por muy diversos que sean sus estados de ánimo, su expresividad y su impacto; es decir, cual coherentes son, en sustancia y lógicas físicas, las nubes que contemplamos en el cielo, por más que la apariencia y los desarrollos de cúmulos, cirros o estratos sean tan dispares (indudablemente, la apocalíptica tormenta orquestal de CLOUDS 2 sería, en lo atmosférico, un poderoso y vertical cumulonimbo). Traspasado este largo episodio de violencia atmosférico-musical, el final de la partitura trabaja de forma más equilibrada las presencias del cuarteto y de la orquesta, mostrando la enorme técnica compositiva de Ruzicka para hacer audibles las auras armónicas del cuarteto en un aparato orquestal en el que no dejan de desarrollarse acordes y colores derivados del gran clímax central. Progresivamente, iremos recobrando la serenidad (aunque ya no aquélla desde la que habíamos partido), en un rasgo, asimismo, muy hosokawiano por ese trazo circular que nos conduce del silencio al silencio a través de un proceso de desarrollo orgánico de tensiones sucesivamente acumuladas, liberadas y sublimadas. Gran partitura, por tanto, articulada por medio de unos elementos armónicos tradicionales a los que aquí se les da una interesante vuelta de tuerca que nos muestra el preciso dominio de Ruzicka sobre un medio que hace, a la par, asequible y subyugante. El propio compositor se pone en esta grabación al frente de una lectura que reúne a dos formaciones con larga experiencia en su música: el Minguet Quartett y la soberbia Deutsches Symphonie-Orchester Berlin, firmando una interpretación que aúna serenidad y belleza con una violencia sin concesiones cuando ésta es necesaria, rubricando un registro redondo. 

"...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT" es el séptimo cuarteto de cuerda de un Peter Ruzicka de cuyos anteriores seis cuartetos tenemos una excelente representación en NEOS (10822/23), por medio del registro realizado por el cuarteto ruzickiano por antonomasia: el ya citado Minguet Quartett. Ocho años transcurrieron desde que Ruzicka firmase ERINNERUNG UND VERGESSEN (2008), sexto de sus cuartetos de cuerda, hasta que presentó "...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT", una partitura de gran extensión, con sus casi 42 minutos de duración: tiempo que expresa al tiempo, pues en su séptimo cuarteto Peter Ruzicka nos introduce en otra de sus señas de identidad por antonomasia: el diálogo con la historia. Éste es realizado aquí mediante la referencia a lo efímero como forma de representación de una realidad más amplia, o como diría el escritor gallego José María Pérez Álvarez en esa soberbia novela que es Nembrot (2002), aquello de que «el instante y la eternidad están vinculados por la misma duración». Aprehender, por tanto, lo inaprensible, por medio del fulgor del momento y de una carrera en pos de un perpetuum mobile musical que se conduce de forma incansable en "...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT". Y es que este séptimo cuarteto ruzickiano emerge tanto desde las reflexiones filosófico-literarias de Paul Valéry relacionadas con la plenitud del instante (reemplazando a la ilusión de unidad que suele plantear una producción artística) como del ejemplo histórico de otro cuarteto: el opus 131 beethoveniano, con su continua mirada al horizonte de lo posible y su incansable renovación temática. De este modo, Ruzicka evita en "...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT" la repetición de los materiales, conformando el cuarteto como un proceso, más que como un hallazgo inamovible; así pues, un perpetuo ir-en-pos-de. 

Como en el caso de CLOUDS 2, se dan aquí afinidades (s)electivas que acercan este cuarteto a los del también alemán Wolfgang Rihm; de un modo especial, a su Cuarteto de cuerda Nº4 (1981). En ambas partituras hay una afirmación de un lenguaje armónico desarrollado, con ecos de un Romanticismo que para Rihm y Ruzicka es lengua materna, y que aquí convive con muy puntuales efectos extendidos, como los que escuchamos a partir del compás 289 (sexto corte del disco), con sus densas texturas. Además de los ecos beethovenianos y rihmnianos, el propio Ruzicka se cita en esta partitura a sí mismo; en concreto, al quinto de sus cuartetos, STURZ (2004), con lo que crea, como en CLOUDS 2, sonidos lejanos que nos ofrecen otros paisajes sonoros y la factibilidad de que el desarrollo de "...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT" se dé tanto intrínseca como extrínsecamente, importando materiales. Un planteamiento, por ello, que -pese a no presentar temas armónicamente muy complejos- apuesta por la heterogeneidad y por una prolija paleta de colores en continua, ya no renovación, sino verdadera génesis, a pesar de lo cual escucharemos este séptimo cuarteto como un gran arco, de nuevo, con cierta circularidad hosokawiana, perdiéndose "...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT" en la distancia, acompañados los cuatro instrumentos por otras sonoridades percusivas, por lo que aquí parecen campanillas que vuelven a convocar ese ambiente oriental, de forma que, desde un impulso germinal netamente germánico, el último vuelo de este cuarteto de momentaneidades se pierde en las distancias espaciales, culturales y temporales. Ni que decir tiene que la interpretación del Minguet me ha parecido, como sus anteriores registros ruzickianos en NEOS, soberbia, con precisión técnica y delicadeza, sin rehuir ecos del pasado y apostando por la pervivencia del lenguaje armónico-melódico de calidad ya bien entrados en el siglo XXI. 

La edición del compacto (ya no SACD, como en anteriores entregas de este ciclo) vuelve a ser la habitual de la serie dedicada a Peter Ruzicka por el sello NEOS, con sobresalientes tomas de sonido y muy cuidada presentación, incluyendo fotografías, ejemplos de partituras, biografías y notas, de nuevo, a cargo del experto ruzickiano Habakuk Traber; en este caso, con un ensayo en el que se relacionan las partituras aquí reunidas con Paul Valéry, Ludwig van Beethoven, Arnold Schönberg, Thomas Mann y Franz Schreker (pues inicialmente Ruzicka había pensado nombrar CLOUDS 2 con el título de una ópera de Schreker, Der ferne Klang (1903-10), por su trabajo con la presencia de sonidos distantes). Gratificante reencuentro, por tanto, con la música de Peter Ruzicka, en una serie en la cual seguimos a la espera de que NEOS edite en disco compacto algunas de las mejores partituras orquestales del compositor alemán en los años setenta y ochenta del pasado siglo, aún no publicadas en esta serie. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por NEOS.

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