Pocos homosexuales menos gays que Chaicovsqui, al menos en el sentido de risueña despreocupación que la expresión inglesa “gay” tenía antes de ser confiscada para denominar, casi exclusivamente y en cualquier idioma, el erotismo entre personas de un mismo sexo. Como prueba, las cartas citadas por el dramaturgo Alexander Meier-Dörzenbach en el programa de mano de la producción presentada en el Covent Garden, muestran un compositor que consideraba sexo con hombres como una inmundicia a suprimir casándose lo antes posible. En lo que a Dama de Picas respecta, Chaicovsqui, que como cualquier creador proyecta su personalidad sobre sus creaturas, se sentía afín a Gherman, una figura tan paradigmáticamente “gay” como la de muchos atormentados que se excusan por no calentarse con mujeres diciendo que están obsesionados con una sola,…
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